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Argüello llama a afrontar la muerte como el paso "a otra orilla de plenitud" en el día de Todos los Santos

El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal enmarca esta reflexión en una festividad que invita a contemplar "la plenitud de la vida y del tiempo"

El presidente de la CEE y arzobispo de Valladolid, Mons Luis Argüello.

El presidente de la CEE y arzobispo de Valladolid, Mons Luis Argüello.Europa Press

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El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, llamó este domingo, a través de la carta pastoral 'Vida, muerte y vida plena', a afrontar la muerte como el paso "a otra orilla de plenitud" y a vivir "desapegados de bienes y honores", al considerar que estos últimos "complican" la existencia.

Tal y como recoge Europa Press, Argüello enmarcó su reflexión en la celebración de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos, dos fechas en las que la Iglesia invita a reflexionar sobre la muerte, la resurrección y la esperanza en la vida eterna.

«Somos mortales y nos cuesta asumir esta condición», ha reconocido el prelado, quien señaló la «incertidumbre y desasosiego» que provocan la pérdida de seres queridos y el diagnóstico de enfermedades incurables. También hizo referencia al dolor que generan las muertes inesperadas y las tragedias colectivas, como las guerras y los desastres naturales, aunque ha insistido en que la muerte no tiene «la última palabra».

En este sentido, el arzobispo defendió que la esperanza cristiana permite afrontar de otra manera las dificultades de la vida. «Las lágrimas no van a desaparecer ante la muerte; el desgarro de la pérdida de los seres queridos o la preocupación por la propia muerte nos seguirán acompañando», ha afirmado. Sin embargo, considera que entenderla como una puerta hacia la plenitud puede transformar la manera de vivir.

Argüello también invitó a los fieles a aprovechar las últimas semanas del año litúrgico para reflexionar sobre las prioridades personales y desprenderse del deseo de acumular bienes y reconocimientos. «La esperanza cierta en la plenitud del tiempo ha de sembrar en nuestros corazones una mirada nueva», ha señalado.

Por último, el arzobispo pide que la fe, la esperanza y la caridad orienten las decisiones cotidianas y las relaciones personales, evitando que la vida esté dominada por «un afán de reconocimiento y de afirmación de la propia existencia».

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