71 SEMINCI 2026
El portugués Tiago Guedes estrena en Seminci la ambiciosa 'Aquí', última película de Manolo Solo
La presentación se suma a la de 'La violinista' de Raúl García y Ervin Han durante la cuarta jornada de festival
El equipo de 'Aquí', de Tiago Guedes, en la Foto del Día de la cuarta jornada de la 71 Seminci.
El director portugués Tiago Guedes adapta la enigmática trilogía de Jesús, del escritor J. M. Coetzee, en 'Aquí', una ambiciosa propuesta para narrar el viaje por la infancia del singular niño David que busca la comprensión junto una familia casual sostenida por las interpretaciones de Patricia López Arnaiz y Manolo Solo, quien ofrece en este filme su última actuación.
El director Tiago Guedes, el productor Paulo Branco y los intérpretes Patricia López Arnaiz y Sergi López han presentado el largometraje este lunes, 26 de octubre, en la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid, donde compite en Sección Oficial.
En un lugar distópico al que todos llegan sin memoria para comenzar una nueva vida, Simón (Manolo Solo) conoce a David (Álex Peláez y Hugo Encuentra), un niño que se encuentra solo. El hombre decide hacerse cargo de él y buscar a su madre, un papel que finalmente asume Inés (López Arnaiz).
Con esta premisa se desarrolla una historia que mira a la migración, la adopción, el amor y la identidad a través de la infancia de este niño misterioso y obstinado que plantea preguntas existenciales, cuestiona las reglas y se sumerge en la danza -- lo que incluye escenas coreografiadas--.
Guedes ha asumido en este filme el reto de dar vida a las más de 900 páginas de la trilogía de Coetzee, una obra con la que conectó desde que leyó el primer libro 'La infancia de Jesús' -- al que le siguen 'Los días de Jesús en la escuela' y 'La muerte de Jesús'--. La oportunidad llegó de la mano del productor Paulo Branco, a quien, a su vez, se la había ofrecido el mismo escritor sudafricano Premio Nobel de Literatura.
Coetzee quería una adaptación fiel a la trilogía, en español -- pues el autor rechaza la hegemonía global del inglés--, un deseo que manifestó a Branco en una conversación. Entonces el productor trasladó el proyectó a Guedes, quien también se reunió con el escritor para plantear la adaptación.
El proceso posterior ha sido un reto al tener que condensar la trilogía. "Queríamos que se quedase en tres horas, pero cuando la vimos entendimos que ese era el corte final, no había nada más que cortar. A mí me gusta mucho esa duración porque te permite una inmersión real. Es un tiempo que estás en ese mundo, lejos de segundas o terceras pantallas. Creo que hoy, más que nunca, hacer una película larga es un acto de resistencia", ha defendido el director sobre la duración, uno de los aspectos más desafiantes de la propuesta.
Igualmente, sobre su propia visión de la enigmática obra, ha incidido en que en la adaptación ha decidido evitar nombrar a Jesús en el título, pues si bien en la trilogía este nombre no es el que se utiliza para el niño protagonista, sí induce al público a vincularlo con esta figura religiosa.
En este sentido, Guedes ha aseverado que en la película se habla de la "importancia de vivir y estar en el momento exacto", por lo que se títula 'Aquí': "No hay recuerdos y el futuro es incierto, lo que importa es el momento exacto que están viviendo los personajes. Hay un momento muy potente, que es cuando el personaje de David le pregunta a Simón: '¿Qué estamos haciendo aquí?' y este no sabe darle una respuesta".
Esta propuesta y visión se transmitió a Coetzee, quien coincidió y respaldó este título final sobre el que el actor Sergi López, quien tiene un papel secundario en el filme, ha añadido la idea de un "presente eterno".
El peso de las interpretaciones
Los actores también han apuntado a la dificultad de interpretar a personajes "sin historia real", si no en los que pesa más lo "simbólico y poético", como ha manifestado López, quien considera esta oportunidad una "suerte" por su "sólido guion" y "universo diferente".
"Era un trabajo que teníamos que afrontar con mucho respeto. No solo por el material que había que cuidar sino también por sus particularidades. Hay una atmósfera de no-realidad, una extrañeza que está en los libros y también estaba en el guion", ha reflexionado, por su parte, López Arnaiz.
La actriz ha explicado que, por este motivo, en este trabajo no había lugar a la improvisación, pues la visión externa que se podía aportar tenía que recaer en el director, en quienes han confiado para este montaje que permite "descubrir muchas cosas más de ese mundo que ya está en el texto de Coetzee".
Sobre Manolo Solo, actor fallecido en julio de este año a quien se ha dedicado la presentación, Guedes ha puesto en valor su "enorme generosidad" a la hora de interpretar a Simón y ha relatado que desde que lo vio en 'Cerrar los ojos', de Víctor Erice, sintió una "sensibilidad" en su interpretación que le resonó cuando buscaba a un acto para encarnar a Simón.
Por su parte, Branco ha insistido en el peso actoral de la película de la mano de Solo y López Arnaiz. "Sin ellos la película no existiría. Encarnar estos diálogos no es algo fácil y los dos transmiten una emoción tan increíble que nos hacen creer lo que estamos viendo. Ese es el gran triunfo de la película", ha aseverado el productor.
'Aquí', de la que destaca además la fotografía de Daniela Cajías, compite por la Espiga de Oro de la 71 Semana vallisoletana, donde recala tras su paso por certámenes como el Festival de Cannes, en el que tuvo su estreno mundial.
Cuarta jornada de la 71 Semana Internacional de Cine de Valladolid
Ervin Han y Raúl García en ‘La violinista’
“Música e historias… Eso es todo lo que nos queda, ¿no?”. La frase, lanzada al patio de butacas, la pronuncia Hugo Fernández, un periodista valenciano que le sirve a los cineastas Raúl García y Ervin Han como macguffin para desplegar la trama de ‘La violinista’, su nuevo largometraje, que hoy se sumó a la competición de la Sección Oficial de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, tras alzarse cuatro meses atrás con el Cristal a la mejor película en el prestigioso festival de Annecy, el más importante certamen de animación del mundo.
La película desgrana a través del tiempo y de la guerra la historia de amor de Fei y Kai, dos niños que se conocen Singapur a comienzos de los años 30, cuando el país asiático formaba parte de la Malasia británica. Ella es la hija de una familia adinerada que está aprendiendo a tocar el violín cuando conoce a Kai, un pequeño huérfano que resulta ser un prodigio con el instrumento. La música les une y la guerra les separará mientras ambos persiguen sus ideales e intentan sobrevivir en un escenario caótico.
Convencido de que “lo único necesario para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada”, Kai se alista en la resistencia para plantar cara al invasor japonés, mientras Fei se encuentra de pronto a cargo de dos huérfanos y comienza una brillante carrera como solista al sumarse a la Syonan Symphony Orchestra, en pleno conflicto. Con la música como lenguaje principal de la película, cada nota de los compositores Ricky Ho e Isabel Latorre evoca recuerdos, guerra, amor, esperanza y pérdida.
‘La violinista’ acerca al gran público la historia de Singapur a través del lenguaje universal de la música, y está concebida como una oda a la resistencia y a la resiliencia, un canto de amor a la juventud, el arte, la memoria y la compasión, y al poder sanador de la música. Traiciones, secretos, muerte, amor y tensión se dan la mano en una historia que se detiene en momentos capitales de la historia contemporánea, desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial hasta los bombardeos sobre Hiroshima, sin pasar de largo por otros episodios clave para comprender la situación geopolítica del Sudeste Asiático como la Emergencia Malaya.
Raul Garcia y la coproductora Paloma Mora defendieron hoy en Valladolid el estreno español del filme, un proyecto que según explicaron les ha llevado una década hasta llegar a buen puerto, y que tras ‘Persépolis’, de la recientemente fallecida Marjane Satrapi, se convierte en la segunda película de animación en competir por los principales del festival en sus 71 años de historia. García señaló que fue mientras daba clases de animación en una universidad de Singapur cuando conoció a Ervin Han, el codirector, de quien dijo que “conocerle fue como encontrarte de pronto con tu hermano gemelo perdido en el tiempo”. “Teníamos muchas cosas en común, sobre lo que se podía contar con animación, y nos planteamos la posibilidad de hacer algo juntos. Empezamos a pensar en qué hacer y así surgió el tema de ‘La violinista’, como extensión de ‘El violín’, un corto suyo, que contaba la historia del comienzo del Estado de Singapur, relató.
En declaraciones recogidas por Ical, el director explicó que su propósito inicial era “no hablar de la historia como el gran relato, sino de la gente corriente que vivió esos años, hablar de la memoria, de lo que la música significa para nosotros”, y fue así cuando comenzaron a dar forma al guion, un proceso que se porolongó durante tres años, antes de destinar otros cuatro a encontrar la financiación necesaria para producirla.
La coproductora, por su parte, explicó que “el guion prometía muchísimo, era precioso”, y fue así como se sumieron en el desafío de abordar la primera coproducción entre España y Singapur de la historia. “Los modelos de coproducción son muy distintos en ambos países, pero pensamos que valía la pena intentarlo y se hizo, de una forma muy natural. Ervin Han al principio no entendía nada de cómo se producía en Europa, y al final ha sido una experiencia y un recorrido fantástico”, apuntó, antes de que García se emocionara al recordar cómo lo que inicialmente era “un proyecto pequeñito”, fue creciendo al incorporarse coproductores de países como Italia, Colombia, Japón, Taiwán o Filipinas.
García explicó el juego de equilibrios del que surge la película final, algo que afectó incluso al estilo de animación utilizado. “En el sudeste asiático impera el manga y el anime, con movimientos de cámara imposibles, mientras que la animación en Europa es más pausada, cercana al mundo de la novela gráfica. Intentamos hermanar esos dos conceptos para crear algo que tuviera una identidad propia que he bautizado como ‘euroanime’”, sonrió el director.
Ese equilibrio cultural afectó también a otros estratos de la producción, como la música (definida por el cineasta como “el tercer persoanje de la película”) que corre a cargo de Ricky Ho e Isabel Latorre, cada uno a un lado del planeta. Así, cada uno de los dos compositores trabajaron en algunas piezas por separado, impregnándolas de su propio estilo y grabadas la parte europea en Bratislava y la asiática en Singapur y Malasia, y en otras de forma conjunta.
En su encuentro con los medios, Mora explicó que la película es fruto de un intenso trbaajo de documentación, en el que se biuscó el rigor y la fidelidad a aspector como el atrezo o el vestuario, para que fueran fieles a los que existían en el momento histórico narrado. Además aludió a la “histórica reticencia hacia la animación, que se acoia con contenido infantil”, algo que tildó como “un hándicap que debemos ser capaces de superar”. “Los espectadores nos dicen que a los pocos minutos se olvidan de que es animación; la gente entra en la historia, la sienten como real y se olvidan de la técnica utilizada”, se congratuló.