Valladolid prevé 20 euros menos en la tasa de basuras a familias que reciclen orgánico
El Ayuntamiento plantea bonificar el 75% de la parte variable a quienes ‘fichen’ en las pantallas, por lo que un hogar medio pasará de 78,10 a 57,96 euros
El reparto de contenedores en Laguna, Boecillo, Viana, Santovenia y Cabezón arranca en noviembre

Pantalla en un contenedor de orgánico en la calle García Lesmes de Valladolid.
La capital vallisoletana y cinco municipios del alfoz ya están ultimando la puesta en marcha del nuevo sistema de reciclaje basado en la identificación de los vecinos mediante la lectura de una tarjeta o el escaneo de un QR en la pantalla de los contenedores marrones y, para incentivar la correcta separación de residuos en los hogares, los ayuntamientos tienen claro que, con el tiempo, rebajarán la tasa de basura a quienes se impliquen. Un premio en forma de menos carga impositiva.
Será cada ayuntamiento el que decida cómo y cuándo aplicará la futura bonificación en el tributo a los que ‘fichen’ al reciclar los residuos orgánicos, aunque parece claro que Valladolid capital tomará la delantera, puesto que aquí dicha fracción ya lleva años implantada y los habitantes están acostumbrados a clasificar en casa –o deberían estarlo– mientras que en Laguna, Boecillo, Viana, Santovenia y Cabezón de Pisuerga esa fracción todavía no se ha estrenado y consideran que necesitarán un margen de adaptación.
Además, el funcionamiento del sistema de identificación también será diferente en cada entorno y, mientras en la capital los contenedores seguirán teniendo una abertura en la tapa, es decir, usar la credencial será un acto voluntario, en los municipios esa tapa estará bloqueada y sólo se podrá abrir al pasar la tarjeta o el QR del teléfono por delante de la pantalla.
Por esa cuestión de veteranía y hábito, la capital es la que se perfila como primera localidad donde se podría aprobar una rebaja en la tasa de basuras a quienes arrojen los desperdicios orgánicos en los depósitos dotados con pantallas inteligentes. A falta de que se tome una decisión en firme, el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Valladolid, Alejandro García Pellitero, avanzó que la intención es equiparar esa bonificación a la que ya existe para el compostaje doméstico.
En la práctica, significa que los concienciados con la importancia del reciclaje orgánico –restos de comida y de alimentos, principalmente– tendrán que darse de alta en el programa, es decir, activar la tarjeta que próximamente distribuya el Ayuntamiento o registrarse en la aplicación que se active para tal fin y, una vez el Consistorio compruebe mediante los datos de uso que lo hace de forma correcta, le aplicará una deducción del 75% en la parte variable de la tasa.
Para una familia de cuatro miembros que esté empadronada en una vivienda de entre 60 y 90 metros cuadrados, el ahorro se concretará en 20,14 euros al año, y pasará de los 78,10 euros actuales a los 57,96 euros en el futuro, si se aprueba el descuento en los términos mencionados.
Y es que, esa ‘familia tipo’ tomada como ejemplo para significar la rebaja en la tasa, seguiría pagando los 51,25 euros de la cuota fija, pero la parte variable ya no le costaría 26,85 euros, sino 6,71. Y esto se haría extensivo a todas las situaciones que contempla el Ayuntamiento de Valladolid para determinar cuánto tiene que abonar cada hogar, basándose en la superficie construida y en el número de personas empadronadas como variables.
A partir del cuadro ‘oficial’ elaborado por el Consistorio vallisoletano se puede hacer un cálculo de cómo se reduciría la tasa y en cuánto se concreta el ahorro si la rebaja se aplica en los términos sugeridos por el concejal de Medio Ambiente, es decir, si se bonifica un 75% la parte variable, según la infografía que se adjunta en esta información.
Paso a paso. Por el momento la capital está inmersa todavía en la colocación de las pantallas inteligentes en los contenedores marrones –en torno a 2.500 distribuidos por toda la ciudad–, con muchas calles ya preparadas para el siguiente avance, que será la distribución de credenciales en los hogares. En principio, aclaró García Pellitero, «habrá una tarjeta por cada referencia catastral» y se proporcionará alguna adicional «si alguien necesita más». Sin olvidar que también se podrá descargar y activar una aplicación en el móvil.
A partir de entonces, los interesados en dejar constancia de su actividad a la hora de tirar la basura orgánica en los depósitos marrones para beneficiarse en el futuro de una rebaja fiscal –hay que recordar que en Valladolid capital será un acto voluntario–, tendrán que darse de alta en una plataforma donde se recogerán sus datos «de forma codificada para no vulnerar la ley de protección de datos», puntualizó el concejal de Medio Ambiente.
Después, tendrán que estudiarse los patrones de comportamiento a fin de «evitar la picaresca» y, para ello, el Ayuntamiento ha pedido colaboración a la empresa contratada para la instalación de las pantallas inteligentes, puesto que tienen en experiencia previa en otras ciudades y son conocedoras de las casuísticas a tener en cuenta.
Además, en las próximas semanas se activarán «campañas de concienciación», añadió el concejal de Medio Ambiente de Valladolid, para que la población «se fije más» a la hora de tirar la basura y así se consiga «mejorar la calidad del residuo». «Si lo hacemos bien, el Ayuntamiento pagará menos por el servicio y eso repercutirá en la ciudadanía», subrayó el edil antes de recordar que la recogida y tratamiento de la fracción resto cuesta el triple que la fracción orgánica. Y la orgánica pesa muchísimo más, con lo que las consecuencias de arrojar los desperdicios de alimentos y comida al contenedor gris en vez de al marrón, penaliza económicamente.
Los pueblos, a punto
Las localidades de la Mancomunidad de Interés General donde la recogida de basuras está conveniado con el Ayuntamiento de Valladolid –Laguna de Duero, Boecillo, Viana de Cega, Santovenia y Cabezón de Pisuerga– también están inmersas en este proceso de reciclaje de orgánico basado en la instalación de pantallas para identificar a los que arrojen la bolsa de residuos alimentarios, pero con diferencias sustanciales respecto a la capital.
En primer lugar, porque los contenedores marrones que se van a instalar son nuevos, ya que en esos cinco enclaves ahora mismo no existe la fracción orgánica –va todo a resto– y, en segundo lugar, porque esos contenedores a punto de distribuirse por las calles sí estarán bloqueados y los vecinos sólo podrán abrir la tapa si ‘fichan’ con la tarjeta o el QR.
A partir de mediados de noviembre, según confirmaron los alcaldes, empezará el reparto de los depósitos de carga lateral en las vías públicas, y el 2 de enero empezarán a utilizarse. Durante dos meses aproximadamente habrá una convivencia entre los nuevos y los antiguos y, según calculan, en febrero ya estará en funcionamiento sólo el novedoso sistema de apertura inteligente. Entonces, tendrán un servicio de recogida independiente de la capital.
La mayoría de regidores, eso sí, apuesta por un periodo de adaptación para que sus vecinos se acostumbren a la nueva fracción y al modo de uso. «Los primeros días no los bloquearemos para que la gente coja el hábito», explicó el alcalde de Viana, Alberto Collantes. En la misma línea se expresó su homólogo en Laguna, Avelino Álvarez, al aclarar que «en el primer ciclo de funcionamiento la apertura será libre».
También el regidor de Cabezón, Sergio García, explicó que dejarán las cerraduras abiertas «durante un periodo de aprendizaje», en el que «se intentará volver a lanzar campañas de educación y concienciación con la separación de los residuos domésticos», igual que destacó la alcaldesa de Santovenia, Toñi López, partidaria de una «transición» acompañada de medidas de concienciación, pero sin perder de vista que el objetivo final de este proyecto es avanzar en la correcta clasificación de los residuos y, por eso, quieren «premiar a los que reciclan orgánico» con una «bonificación» que contemplarán en la ordenanza de basuras.
Boecillo, desde el primer día
Mientras, Boecillo apuesta por un arranque directo de la iniciativa. «El que esté concienciado y lo haga bien va a utilizar la tarjeta desde el primer día y el que no quiera, ya tiene el gris abierto; pero si dejamos un tiempo desbloqueados los marrones corremos el riesgo de que haya gente que ni siquiera se acerque a recoger la tarjeta», subrayó el alcalde de la localidad, Raúl Gómez, consciente de otro riesgo: «Si la gente tiene el marrón abierto, se puede equivocar y estropear lo que hay dentro, pero si está bloqueado es más difícil que se equivoque».
Cuestión de familiarizarse y de entender que la correcta separación en los hogares redunda en un menor coste del servicio de recogida y tratamiento, y que esa rebaja tendrá una repercusión en el bolsillo de los ciudadanos en forma de menos carga impositiva.