La hostelería vallisoletana llora la muerte de Teresa Cordero: “Se ha ido el alma y el corazón de Puerto Chico”
La propietaria y cocinera del restaurante Puerto Chico falleció este miércoles a los 65 años

El restaurante Puerto Chico y su dueña y cocinera Teresa Cordero
La cocina del Puerto Chico perdió ayer a una de sus madres. La cocinera y dueña del restaurante Puerto Chico, Teresa Cordero, falleció este miércoles a los 65 años.
Teresa Cordero deja tras de sí una extensa trayectoria dedicada a los fogones. Sus primeros pasos profesionales estuvieron ligados al histórico Bar Zodiaco y a Don Bacalao, antes de asumir en 2017 la gestión de Puerto Chico, sitauado en la calle Nicasio Pérez 1, junto a Isabel González. Ambas se convirtieron en referentes de la cocina en miniatura, con reconocimientos como el Concurso Nacional de Pinchos y Tapas de 2015 y el Campeonato de Castilla y León de 2021. Una carrera marcada por su pasión por la cocina, la combinación de tradición e innovación y su contribución a la gastronomía de Valladolid.
Tras conocer la noticia, las muestras de afecto no tardaron en llegar en forma de mensajes en redes sociales. El propio restaurante lamentó, en su cuenta de Instagram, la muerte de Cordero: “Se ha ido el alma y corazón de Puerto Chico. Amaba este puerto y hacer que todo el mundo disfrutara en él. Con todo el amor de ese abrazo, zarpa lejos de nosotr@s. Siempre en nuestro corazón. Te queremos."
El sector de la hostelería también mostró sus condolencias a la pérdida de Cordero. La Academia de la Tapa y del Pintxo lamentó la pérdida “de una de sus socias de honor” y agradecieron su "buena cocina, cercanía y lucha". La Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid, ha querido trasladar un “abrazo enorme a toda la familia y amigos”, y aseguró a este periódico que próximamente se hará un acto en su memoria.
Con su fallecimiento, Valladolid pierde a una de las profesionales que contribuyeron a consolidar la ciudad como referente nacional de la cocina en miniatura. Su trayectoria, marcada por los reconocimientos gastronómicos y su estrecha vinculación con establecimientos históricos como Puerto Chico, deja un legado en la hostelería vallisoletana.