CEMENTERIO

La ARHM regresa al cementerio de El Carmen para buscar fosas de la Guerra Civil en la zona del panteón militar

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica explorará con georradar el cuadro 41 y sus accesos, tras descartar la zona civil, para localizar los restos de 200 víctimas de la represión

Un hombre trabaja en el cuadro 41, donde está el panteón militar, en el cementerio de El Carmen.JUAN GARCÍA

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La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Valladolid volverá al cementerio de El Carmen en noviembre para buscar las cuatro fosas comunes de la Guerra Civil que aún quedan por localizar en el recinto. Tras descartar que los enterramientos se encuentren en la zona civil, la entidad centrará ahora los trabajos en el cuadro 41, junto al panteón militar, y en los accesos a esa sección del camposanto. El objetivo es encontrar los restos de cerca de 200 víctimas de la represión de 1936.

La nueva prospección se plantea después de que el georradar no detectara en el cementerio civil las alteraciones del terreno que los investigadores esperaban encontrar. «Sobre el terreno se vio que allí no estaba lo que buscábamos», explica Julio del Olmo, presidente de la ARMH de Valladolid, que todavía espera el informe técnico definitivo. La asociación ha decidido trasladar la búsqueda a otro sector del cementerio, aunque reconoce que dispone de menos información sobre esa zona.

Los trabajos se realizarán en una parte del cuadro 41 próxima al camino de acceso al cementerio civil. El equipo de la Universidad de Cantabria también examinará una franja de tierra situada entre la carretera asfaltada y la entrada a esa sección, que sirve de paso hacia el cementerio civil y otro cuadro del recinto.

«Vamos a prospectar en el sector más cercano a la entrada desde el camino hacia el cementerio civil, porque en 1936 allí todavía no había nada», señala Del Olmo. La asociación busca terrenos que no hayan sufrido modificaciones posteriores, ya que las obras y los enterramientos realizados con los años pueden haber alterado o eliminado los rastros de las fosas originales.

El cuadro 41 alberga panteones militares y enterramientos de soldados. Según las referencias que maneja la asociación, una parte del sector se destinó al panteón de tropa tras las explosiones registradas en los depósitos de munición en 1940 y 1941. Sin embargo, la ARMH aún no ha podido confirmar con documentos cuándo se produjo ese cambio ni qué zonas se utilizaron para los enterramientos.

Tumbas en el cementerio de El Carmen de Valladolid.JUAN GARCÍA

Del Olmo ha solicitado a Nevasa, la entidad que gestiona el cementerio, que le facilite la documentación sobre la evolución de ese espacio. La petición seguía sin respuesta en el momento de hablar con este periódico. La asociación también trata de aclarar si el terreno que hoy corresponde al cuadro 41 formó parte de la ampliación del cementerio civil realizada en 1935. Esa cuestión resulta relevante para determinar qué uso tenía la parcela durante la Guerra Civil.

La falta de registros precisos ha condicionado desde el principio la búsqueda de las víctimas. Los libros del cementerio recogen la entrada de cadáveres, pero no indican con exactitud dónde se abrieron las fosas comunes. En algunos casos, las anotaciones remiten a cuadros que entonces no tenían la numeración actual o que no coinciden con los lugares donde después se encontraron los restos.

«La información del cementerio nos ayuda muy poco», reconoce Del Olmo. Ante la ausencia de referencias que permitan señalar las fosas sobre un plano, los testimonios de los familiares han sido "fundamentales" para localizar los enterramientos descubiertos hasta ahora. Fueron sus indicaciones las que llevaron a la asociación a investigar determinados sectores del recinto y permitieron ampliar la búsqueda tras los primeros hallazgos.

La ARMH ha recuperado los restos de 383 personas en seis fosas comunes del cementerio de El Carmen. La entidad busca ahora otras cuatro, abiertas en agosto de 1936, en las que podrían encontrarse cerca de 200 víctimas. Entre las personas cuyo destino continúa sin esclarecerse figuran Aurelia Blanchard, hermana de la pintora María Blanchard y primera mujer que obtuvo una cátedra en una Escuela Normal en España, así como una madre y su hija que viajaron desde Medina de Rioseco a Valladolid para visitar en la cárcel al padre de la familia y nunca regresaron a su hogar.

Los registros del camposanto recogen la entrada de cadáveres sin identificar durante aquellos días. Entre las anotaciones aparecen mujeres cuyas edades podrían coincidir con las de la madre y la hija, de 45 y 18 años, respectivamente. También figura una mujer de 60 años cuya descripción de la vestimenta ha llevado a Del Olmo a plantear una posible relación con Aurelia Blanchard. Estos indicios no permiten confirmar sus identidades ni establecer dónde fueron enterradas.

Para examinar el cuadro 41, la asociación volverá a recurrir al georradar, una técnica que permite estudiar el subsuelo sin abrir zanjas. El aparato no localiza huesos, sino cambios en la estructura del terreno que pueden indicar la existencia de una fosa. Antes de iniciar la búsqueda en el nuevo sector, el equipo comprobó el funcionamiento del instrumento en zonas donde ya se conocía la presencia de osarios y enterramientos colectivos. Las mediciones coincidieron con las alteraciones que los arqueólogos habían identificado en intervenciones anteriores.

En 2017, la asociación descubrió dos grandes osarios que no figuraban en los registros consultados. Uno estaba cerca de los primeros hallazgos y el otro, en el cuadro 63, en una zona sin sepulturas visibles. La experiencia llevó al equipo a comprobar si podía haber una fosa común bajo alguno de esos depósitos, ya que, en otra intervención, había encontrado una capa de restos de entre 80 y 90 centímetros de espesor sobre una fosa. «En el caso del cuadro 63, el rebaje realizado no reveló otro enterramiento bajo el osario».

Cementerio de El Carmen de Valladolid.JUAN GARCÍA

Esos trabajos también permitieron contrastar las características del terreno con las lecturas del georradar. Para Julio del Olmo, la coincidencia respalda su uso en la nueva prospección, aunque no garantiza que permita localizar las cuatro fosas pendientes. «Como los datos que tenemos son muy escasos, no queremos estar haciendo zanjas aquí y allí. Es un sitio público y no podemos actuar de esa manera», afirma.

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La asociación no ha fijado todavía una fecha concreta para la intervención de noviembre. Si el georradar tampoco ofrece resultados en el cuadro 41 ni en sus accesos, la ARMH no tiene identificada otra zona donde continuar la búsqueda. «Una vez agotado este lugar, no sabemos por dónde seguir, salvo que aparezca alguna información documental que nos oriente», admite.