Diario de Valladolid

Valladolid retira a los tres meses el nuevo bus turístico por «incidencias»

Los conductores alertaron en junio de diversos fallos y Turismo ha vuelto a utilizar el antiguo modelo tras la odisea para traer el eléctrico rojo desde China

Nuevo autobús turístico de Valladolid cuando se presentó a finales de marzo.

Nuevo autobús turístico de Valladolid cuando se presentó a finales de marzo.ICAL

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El nuevo autobús turístico de Valladolid ha recorrido más kilómetros en barco que sobre ruedas por la ciudad. Después de problemas de embarque desde su China natal y de un largo viaje hasta llegar al puerto de Tarragona por la ruta de Cabo de Buena Esperanza debido la inestabilidad política en el Canal de Suez, el Ayuntamiento presentó en Semana Santa el flamante eléctrico de color rojo con un año de retraso y, apenas tres meses después, lo ha tenido que retirar de la circulación por «diversas incidencias».

Fueron los conductores del autobús, según explicaron desde la concejalía de Turismo, Eventos y Marca Ciudad, los que alertaron de anomalías en el funcionamiento del vehículo, adquirido con fondos europeos por 653.400 euros a la empresa Cordial Bus, con sede en Sevilla. Así que en junio decidieron aparcarlo y volver a sacar a la calle el viejo modelo amarillo.

«Desde la presentación del bus, el nuevo vehículo ha estado funcionando de forma habitual hasta el mes de junio en los horarios y días establecieron», aclararon fuentes del departamento de Blanca Jiménez, antes de indicar que, a partir de entonces, «los conductores pusieron de manifiesto diversas incidencias con algunas funcionalidades del nuevo vehículo» y, por ello, decidieron «retirarlo para realizar todas las comprobaciones oportunas».

Por el momento, el Ayuntamiento está «en contacto con el fabricante para registrar los distintos avisos que pueda dar el sistema», con el objetivo de «poder identificar el origen de las incidencias y dar solución a las mismas», añadieron, sin poder especificar cuándo volverá el nuevo vehículo a transitar por las calles para mostrar a los turistas los principales atractivos de la ciudad.

«La prioridad ahora es que se resuelva todo lo necesario para dar seguridad al servicio, dado que el autobús está en garantía y es el momento de solventar todos los problemas que dé», remarcaron desde el área de Turismo después de indicar que están registrando «todas las incidencia» y realizando «las comprobaciones oportunas por el fabricante» de forma remota, aunque no se descarta que tengan que desplazarse para hacer comprobaciones in situ.

Estas «incidencias» –cuyos detalles no se han concretado, a la espera de determinar a qué corresponden– suponen un nuevo quebradero de cabeza en la adquisición del autobús turístico destinado a ‘jubilar’ al anterior después de veinte años de servicio. Con el objetivo de «posicionar Valladolid como destino turístico sostenible», se optó por sustituirlo por uno cien por cien eléctrico, de doble piso, con capacidad para 59 plazas, y mejoras tanto para la conducción como para el pasaje.

Pero la operación de compra ha tropezado con varios problemas. El primer traspié se remonta a principios de 2024, cuando la Concejalía de Blanca Jiménez tuvo que volver a sacar a licitación el contrato de compra del vehículo porque no habían publicado el anuncio en el Diario de Oficial de la Unión Europea, como era «preceptivo», y tuvieron que repetir el procedimiento, lo que dilató un mes los plazos.

Solventado este tropiezo administrativo, el Consistorio reactivó el expediente y le adjudicó el contrato a la mercantil Cordial Bus (con sede en Sanlúcar la Mayor), que disponía de 300 días para la entrega, según se comprometieron ellos mismos tras una rebaja del plazo.

Así, según el calendario, esa entrega tenía que haberse efectuado el 19 de febrero de 2025, pero se fueron registrando una serie de complicaciones que, finalmente, dilataron el desembarco del autobús desde China, donde se ha fabricado. Tal ha sido la demora, que hubo que esperar al 27 de marzo de 2026 para la presentación pública del vehículo.

La primera complicación por la que la adjudicataria solicitó al Consistorio una prórroga de cinco meses en el plazo de entrega fue un cambio normativo que les obligaba a realizar modificaciones técnicas para su homologación, adujeron. «Aunque el vehículo cumple con los estándares europeos, las revisiones y ajustes exigidos en España han generado un impacto en los plazos previstos inicialmente», alegó la empresa en referencia a los nuevos requisitos sobre sistemas de control de presión de neumáticos, dispositivos de bloqueo por detección de alcohol, sistemas de advertencia de somnolencia y pérdida de atención del conductor, sistema de advertencia de distracción del conductor, ciberseguridad o actualización del software, según detalla la documentación del expediente.

Además, preveían retrasos en el transporte marítimo desde el gigante asiático «a causa de la Guerra de Israel con Palestina», porque descartaban utilizar el Canal de Suez como «camino más rápido de navegación».

Ante esta tesitura, la Concejalía de Turismo de Valladolid autorizó dilatar la entrega hasta el 31 de julio, pero, de nuevo, la adjudicataria volvió a pedir una prórroga por «demoras logísticas ajenas a su voluntad». En su alegato, Cordial Bus decía que la empresa china ANKAI, encargada de fabricar el autobús, no lo había podido embarcar en Shangai el 16 de junio de 2025 como estaba previsto porque no había espacio en la cubierta del buque, así que tuvo que llevarlo a otro puerto cercano –el de Taicang–, desde el que partió una semana más tarde, el 22 de junio.

Ante la «complicación» de la «situación geopolítica», además, confirmaron que habían tenido que buscar una alternativa por el Cabo de Buena Esperanza para evitar el Canal de Suez, pero, aunque fuera una ruta «más segura», también resultaba «mucho más lenta», así que el autobús turístico eléctrico no llegó al puerto de Tarragona hasta mediados de agosto de la pasada anualidad y allí tuvo que esperar su turno para pasar el control de aduanas.

Estos «avatares y esfuerzos», según lo define la documentación del expediente», se han traducido en un año de demora, teniendo en cuenta, además, que el sistema de cerramiento abatible mediante un toldo para cubrir el piso superior se colocó en España. Así que el desembarco en Valladolid se ha registrado un año después de lo previsto.

Toda una odisea para acabar en talleres cuando todavía estaba en periodo de rodaje. Mientras, el bus amarillo, que ya sólo iba a utilizarse para funciones de apoyo y para «casos extraordinarios», sigue sumando kilómetros.

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