ZONAS ACÚSTICAMENTE SATURADAS

Valladolid iniciará las mediciones para declarar ZAS la zona de la Catedral

El Ayuntamiento comenzará en septiembre estos estudios, que durarán 12 meses. En lo que va de año se han impuesto 6 sanciones a locales, la mayoría por mantener las puertas abiertas

Gente sentada en una de las terrazas en el entorno de La Catedral de ValladolidJUAN GARCÍA

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La lucha contra el exceso de ruido nocturno en las zonas de ocio de Valladolid contará en pocas semanas con un nuevo escenario de estudio. El concejal de Medio Ambiente, Alejandro García Pellitero, confirmó a este periódico la recepción de los sonómetros este mes para su posterior instalación en el entorno de la Catedral.

En esta zona, el Ayuntamiento prevé iniciar a partir de septiembre un estudio acústico continuado durante un año para analizar la posible declaración del área como Zona Acústicamente Saturada (ZAS), una figura recogida en la Ley del Ruido para regular espacios donde la acumulación de actividades hosteleras supera los límites de decibelios permitidos.

Esta decisión responde a las solicitudes tramitadas por la Asociación de Vecinos Zona Centro en un entorno con más terrazas que locales de ocio nocturno y permitirá determinar qué tipo de protección requieren estas calles del centro.

La puesta en marcha del estudio en el entorno de la Catedral coincidirá con el seguimiento del impacto de las medidas de regulación implantadas en el resto de la capital. Durante este año ya se han contabilizado seis multas en el conjunto de las áreas sujetas a vigilancia específica, según los datos de la Concejalía de Medio Ambiente.

En concreto, la zona de Cantarranas acumula tres sanciones, en parte por la adaptación progresiva de los hosteleros al régimen restrictivo aplicado hace ocho meses, mientras que en el entorno de la plaza de Coca se han registrado dos y en la zona de San Miguel consta una.

La causa principal de estos expedientes sancionadores en el periodo transcurrido responde al mantenimiento de las puertas abiertas en los locales con música en marcha, infracción que suma cuatro de las actas tramitadas. Las dos multas restantes del año corresponden a la emisión de música sin la preceptiva autorización municipal y a la alteración del limitador de sonido.

En este último caso, tal y como explica García Pellitero, las inspecciones detectan prácticas irregulares como el tapado del micrófono, la instalación de equipos musicales paralelos sin declarar, la rotura de los precintos oficiales o el uso de dispositivos intermedios diseñados para manipular las frecuencias transmitidas entre el receptor y el propio limitador.

El número de expedientes tramitados este año refleja una línea de continuidad respecto a 2025, tiempo en el que el Consistorio formalizó siete expedientes sancionadores en total. Durante ese ejercicio, cuatro de las actas se motivaron por mantener abiertos los accesos a la vía pública durante la actividad hostelera y las tres restantes respondieron a manipulaciones o fallos en los limitadores-registradores instalados en los establecimientos.

«La valoración de las zonas ZAS es positiva, porque desde que se han implantado se han reducido los niveles de ruido durante las noches. Hemos visto cómo los datos han ido bajando y mejorando, por lo que se puede hacer una valoración positiva de la implantación de estas zonas», afirma el edil al analizar la evolución del mapa acústico.

En esta línea, señala además diferencias entre las distintas zonas en función del tiempo que llevan en funcionamiento. «Han ido mejorando los datos de ruido durante las noches desde la implantación de las zonas ZAS. La mejora se nota más en San Miguel que en Coca», expone Alejandro García Pellitero, quien puntualiza la situación de la última zona incorporada: «Cantarranas lleva menos tiempo y todavía no hemos realizado la evaluación, ya que este es su primer año. Por tanto, aún no podemos hacer una valoración». 

Asimismo, el edil precisa que la apertura de expedientes responde a conductas concretas de los hosteleros y no a la propia figura de regulación, al tiempo que vincula el repunte inicial de actas en Cantarranas a la necesidad de adaptación de los negocios a la norma.

La intervención proyectada en la zona de la Catedral dará continuidad al plan de protección iniciado con la aprobación de los entornos de Coca y San Miguel en 2023 y consolidado tras la declaración de Cantarranas como ZAS en noviembre de 2025.

¿Qué significa formar parte de una de estas zonas vedadas al ruido? Las medidas suponen un freno al crecimiento de la actividad hostelera en la zona. No se conceden nuevas licencias para bares de copas, pubs o restaurantes que puedan incrementar los niveles de ruido de la zona. El Ayuntamiento no otorga nuevas licencias para actividades consideradas potencialmente ruidosas.

Tampoco hay margen para la expansión. Los locales existentes no pueden solicitar modificaciones para ampliar su aforo. La misma suerte corren las terrazas, uno de los principales puntos de concentración de personas. Queda prohibida la instalación de nuevos veladores o la ampliación de los ya existentes.

Asimismo, las terrazas que ya funcionan tienen que adelantar su hora de cierre. Deben estar completamente recogidas a la una de la madrugada de domingo a jueves y los festivos. Los viernes, sábados y vísperas de festivo, el plazo se amplía hasta las dos. El Consistorio exige que esta retirada del mobiliario se realice «de la manera más silenciosa posible».

La vigilancia es telemática y constante. Los locales deben revisar sus limitadores de sonido y conectarlos de forma 'online' con los sistemas de la Policía Local. Esto permite detectar en tiempo real si algún establecimiento supera los niveles de música permitidos en su interior. También se prohíben las actuaciones musicales de carácter privado en el exterior, salvo en periodos festivos y con autorización expresa.

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Incumplir la normativa dentro de una Zona Acústicamente Saturada sale caro. Las multas tienen un recargo del 20% sobre las cuantías habituales. Acumular dos infracciones graves en el plazo de un año puede suponer la suspensión de la actividad del negocio por un periodo mínimo de 15 días. El objetivo es «lograr un equilibrio» entre el ocio y el descanso.