ZAS
Cantarranas se convierte en zona vedada al ruido: estas son las calles, multas y restricciones
El Ayuntamiento de Valladolid aprueba Zona Acústicamente Saturada a la plaza y su entorno, y limita las actividades hosteleras por la noche

Zona de la plaza de Cantarranillas, declarada Zona Acústicamente Saturada.
El murmullo de las conversaciones y la música de los bares por la noche en Cantarranas tendrán que bajar el volumen. Y mucho. El Ayuntamiento de Valladolid ha declarado este lunes de forma definitiva la plaza y sus calles aledañas como Zona Acústicamente Saturada (ZAS). ¿Por qué? Ha considerado que es un área urbana que requiere atención especial debido al exceso de ruido, en la que la diversión, sobre todo durante los fines de semana, se convierte en una pesadilla para buena parte de los vecinos.
Esta medida trae consigo un 'corsé' para la hostelería que cambiará las noches en uno de los corazones de la marcha vallisoletana. De igual forma, esta declaración convierte a Cantarranas en la tercera área de la ciudad bajo este régimen especial, después de que en 2023 se impusieran las mismas limitaciones en los entornos de Coca y San Miguel. Esta decisión, según fuentes municipales, se ha tomado porque los decibelios superan sistemáticamente los límites permitidos, sobre todo cuando cae la noche.
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Calles afectadas
El perímetro de esta nueva 'burbuja' se extiende por la calle Macías Picavea, con la excepción de los números 19, 21, 23 y 25. También abarca por completo las calles Ramón Núñez, Ebanistería y Gallegos y la plaza de Cantarranillas. Además, se incluyen los números 4, 6, 8, 14, 16, 18 y 20 de la calle Platerías, siempre que su acceso principal se encuentre en la zona afectada. La norma es clara, cualquier local con fachada o entrada en estas vías queda bajo el 'paraguas' de la ZAS.
Medidas y sanciones
Las medidas aprobadas suponen un freno en seco al crecimiento de la actividad hostelera en la zona. Se cierra la puerta a cualquier nuevo bar de copas, pub o restaurante que pueda sumar decibelios al ambiente. El Ayuntamiento no otorgará nuevas licencias para actividades consideradas potencialmente ruidosas.
Tampoco habrá margen para la expansión. Los locales existentes no podrán solicitar modificaciones para ampliar su aforo. La misma suerte corren las terrazas, uno de los principales focos de concentración de gente. Queda prohibida la instalación de nuevos veladores o la ampliación de los ya existentes.
Asimismo, las terrazas que ya funcionan tendrán que adelantar su hora de cierre. Deberán estar completamente recogidas a la una de la madrugada de domingo a jueves y los festivos. Las noches de los viernes, sábados y vísperas de festivos, el plazo se amplía hasta las dos. El consistorio exige que esta retirada del mobiliario se realice "de la manera más silenciosa posible".
La vigilancia será telemática y constante. Los locales deberán revisar sus limitadores de sonido y conectarlos de forma 'online' con los sistemas de la Policía Local. Esto permitirá informar en tiempo real si algún establecimiento supera los niveles de música permitidos en su interior. También se prohíben las actuaciones musicales de carácter privado en el exterior, salvo en periodos festivos y con autorización expresa.
Incumplir la normativa dentro de una Zona Acústicamente Saturada saldrá más caro. Las multas tendrán un recargo del 20% sobre las tarifas habituales. De igual forma, acumular dos infracciones graves en el plazo de un año podrá suponer la suspensión de la actividad del negocio por un periodo mínimo de 15 días.