RUIDO
El Ayuntamiento de Valladolid valorará declarar el entorno de la Catedral como Zona Acústica Saturada
Los vecinos de Asociación Zona Centro realizarán la solicitud formal en la reunión del próximo martes con el Consistorio

Personas en las terrazas de la calle Cascajares de Valladolid
El Ayuntamiento de Valladolid valorará declarar el entorno de la Catedral como Zona Acústica Saturada (ZAS) tras la solicitud formal de los vecinos de la Asociación Zona Centro, que se producirá en la reunión que tendrán con el Consistorio el próximo martes. «Si lo han pedido, lo analizaremos, pero llevará un tiempo», explicó el concejal de Medio Ambiente, Alejandro García Pellitero, antes de añadir que el siguiente paso es la compra de los sonómetros, las mediciones durante un año y las conclusiones para definir el nivel de protección que se asignará a la zona.
Y es que, según reconoció, «no es un proceso fácil», ya que desde el Ayuntamiento lo que se busca es lograr un «equilibrio» entre el ocio y el descanso. «Lo vamos a estudiar», incidió García Pellitero, quien agregó que las primeras en recibir este nivel de protección fueron la plaza de Martí y Monsó, conocida como plaza de Coca, y San Miguel a pesar de que Catarranas fue la primera en solicitarlo.
De hecho, sobre el entorno de Macías Picavea, el concejal de Medio Ambiente avanzó que esperan que «en verano» ya sea una realidad. «A finales de enero vence el año de mediciones. A partir de ese momento empezará toda la tramitación», aclaró para, a renglón seguido, subrayar que están pendientes de la publicación de la nueva normativa regional del ruido. Ahora mismo, esa ley recoge que se podrá denominar a un zona como ‘Área ruidosa’ si supera los 65 decibelios por la noche.
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En concreto, el edil detalló que el primero de los procedimientos para declarar a un área Zona Acústica Saturada es elaborar un «plano de delimitación de la zona afectada». En segundo lugar se debe conocer la situación de las «actividades que influyen en la aglomeración de personas fuera de los locales», el principal foco de ruido nocturno. El tercer punto, indicó, que se deben valorar los «niveles continuos equivalentes durante el periodo en que se manifiestan las molestias», la noche en este caso.
Los vecinos de la Asociación Zona Centro, según expusieron, quieren que el entorno de la Catedral sea declarado zona ZAS para poder adelantar una hora el cierre de las terrazas y reducir el espacio destinado a ellas, así como limitar el cierre de los bares musicales «al menos una hora» y revisar los limitadores de sonido. También van a pedir una nueva ordenanza reguladora de terrazas, en la que se incluya «la exigencia de limpieza por parte del bar; no dejar las sillas y mesas en la calle, y la obligación de incorporar barreras contra el ruido».
Con todo ello esperan mejorar la convivencia con la hostelería. Sin embargo, este nivel de protección no siempre tiene el resultado esperado. En el caso de Coca, una de las zonas más frecuentadas de la noche vallisoletana, mantiene su nivel de ruido a pesar de las restricciones. La plaza Martí y Monsó se declaró en 2023, si bien el nivel de contaminación acústica se mantiene por la noche, sobre todo, los jueves, viernes y sábados, cuando más gente se agolpa en los bares.
Sin embargo, en San Miguel la declaración de Zona Acústica Saturada sí que ha surtido efecto. Los niveles de ruido, aunque son superiores a los permitidos, no son tan altos como rige la normativa para declararlo como ZAS.
Los hosteleros, por su parte, remarcaron que el problema del ruido no procede de los locales, sino «del botellón». De hecho, recordaron que siempre se han mostrado dispuestos a participar en todas las campañas de concienciación. «Nosotros somos los primeros en que si tenemos un problema, llamamos a la Policía», aseguraron desde la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid, antes de insistir en que «los ruidos proceden de las personas que hacen botellón, que además generan problemas de inseguridad».