Zona Acústicamente Saturada
Coca, el ruido que no cesa en Valladolid
La declaración de Martín y Monsó como Zona Acústicamente Saturada no reduce la contaminación acústica, como sí sucede en la plaza San Miguel, en la que el Ayuntamiento se plantea ya el bajar su nivel de protección contra el ruido

Plaza Martín y Monsó en el centro de Valladolid, conocida popularmente como plaza Coca
La plaza Coca, uno de los lugares punteros y más frecuentados de la noche vallisoletana, mantiene su nivel de ruido. Las restricciones desde que se declaró como Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en 2023 no han surtido el efecto deseado y el nivel de contaminación acústica se mantiene por la noche. Una situación que se ve incrementada las noches de los jueves, viernes y sábados, cuando más gente se agolpa en las terrazas y bares de Martín y Monsó.
Una situación totalmente opuesta es la que está viviendo la segunda y última ZAS (por el momento) de Valladolid. En marzo de 2023, meses después de la declaración de Coca como espacio protegido contra el ruido, fue el turno de San Miguel y sus alrededores. Dos escenarios clásicos de la noche vallisoletana con el consiguiente ruido y molestias que ocasionan a los vecinos, pero con comportamientos totalmente opuestos: en Coca los niveles de contaminación acústica se mantienen, pero en San Miguel sí se aprecia un descenso del ruido nocturno.
Dos áreas que tienen la misma declaración aplicada, pero que no han funcionado igual. Mientras las restricciones en el área de San Miguel sí han surtido efecto en el ruido que los vecinos han de soportar, no ha sucedido lo mismo en el entorno de plaza Coca y el ruido se mantiene tras casi dos años con la protección al ruido. De hecho, los niveles de contaminación acústica en San Miguel han caído hasta el punto de que se puede plantear la reducción a una Zona de Especial Protección, una herramienta legal menos restrictiva que la Zona Acústicamente Saturada, actualmente vigente en el entorno. Los niveles de ruido son superiores a los permitidos, pero no tan altos como rige la normativa para declararlo como ZAS.
Una diferencia de comportamiento entre zonas que el concejal de Medio Ambiente, Alejandro García Pellitero, justifica con el número de establecimientos que hay en ambas plazas. «En San Miguel hay menos bares de copas, menos terrazas», explica y detalla que los sonómetros instalados recogen el ruido en la calle, no en el interior de los locales. El principal problema reside en que los consumidores se quedan «en la calle» y generan ruido y no permiten un óptimo descanso a los vecinos de estas zonas de ocio nocturno. A mayores, otros factores como «las puertas abiertas» y «los altavoces» tampoco ayudan a reducir las molestias sonoras.
Toda esta situación será trasladada en enero a los vecinos dentro de una reunión de la Agenda Urbana de Valladolid 2030. En esta cita a primeros de mes, la Concejalía de Medio Ambiente dará cuentas a los vecinos de la revisión de datos de Coca y de la posibilidad de que la plaza de Cantarranas se convierta en una Zona Acústicamente Saturada, tal y como todo hace indicar «al 99%». Un proceso que estaría concluido a lo largo del primer semestre del próximo año.
Por el momento, el concejal de Medio Ambiente, Alejandro Pellitero, llama a la prudencia y pide esperar a que acabe el año, cuando tengan todos los datos. El propio edil explica la razón de la bajada del ruido nocturno en San Miguel: «El sonómetro de la calle del León tiene un mejor comportamiento».
Este aparato no recoge tanta contaminación acústica como los de las calles Gardoquí y Doctor Cazalla. Si bien, estas dos vías tienen más terrazas y más bares que el de la calle del León. «Uno de tres sonómetros igual no es suficiente», indica Pellitero sobre una posible declaración como Zona de Especial Protección. Un cambio en la normativa que se tendrá que decidir y, en su caso, llevar a cabo el próximo año cuando estén recopilados todos los datos de la ZAS de San Miguel: «Tenemos que ver si podemos hacer el cambio», indica el concejal.
El objetivo del Ayuntamiento es «conciliar» el derecho al «ocio nocturno» y el derecho «al descanso de los vecinos». Por el momento, se deberá esperar al año que viene para tener todos los datos completos y reunir a la Mesa del Ocio Nocturno para exponerlos.
Los datos de San Miguel abren la posibilidad de dejar atrás la Zona Acústicamente Saturada y pasar a una Zona de Especial Protección. El aspecto más importante de este cambio de normativa es que en la ZAS no se pueden otorgar licencias a actividades potencialmente ruidosas. Es decir, no se pueden abrir más negocios de hostelería tipo restaurante, cafetería o discoteca, entre otro tipo de medidas cuyo objetivo es reducir la contaminación sonora del entorno en cuestión.