Diario de Valladolid

El edificio de Valladolid cuya fachada dio pie a una de las leyendas más comentadas de la ciudad

El Palacio de los Marqueses de Valverde lleva siglos observando Valladolid desde una de sus esquinas más históricas, aunque son dos figuras de su fachada las que siguen alimentando una de las leyendas más conocidas de la ciudad

El Palacio de los Marqueses de Valverde, en la esquina de San Ignacio con Expósitos, conserva una de las fachadas más reconocibles del Valladolid histórico.

El Palacio de los Marqueses de Valverde, en la esquina de San Ignacio con Expósitos, conserva una de las fachadas más reconocibles del Valladolid histórico.JUAN GARCÍA

Publicado por

Creado:

Actualizado:

El Palacio de los Marqueses de Valverde, en plena calle San Ignacio y frente a la iglesia de San Miguel y San Julián, es uno de esos edificios de Valladolid que muchos miran sin detenerse demasiado. Sin embargo, basta levantar la vista hacia una de sus ventanas para entender por qué este rincón del casco histórico lleva décadas alimentando una de las leyendas más repetidas de la ciudad.

Porque no es solo un palacio renacentista. Es también el escenario de una historia de adulterio, castigo y escarnio público que, aunque nunca pudo demostrarse documentalmente, sigue viva en el imaginario vallisoletano.

El edificio ocupa un enclave privilegiado del Valladolid más monumental, haciendo esquina con la calle Expósitos y muy cerca del Palacio de Fabio Nelli. Según recoge el investigador y escritor Jesús Anta Roca, nos encontramos en uno de los espacios urbanos que mejor representan el Valladolid cortesano del Renacimiento, rodeado de palacios, conventos y arquitectura de influencia italiana.

El inmueble fue levantado a comienzos del siglo XVI por Juan de Figueroa, oidor de la Real Chancillería, y su esposa María Núñez de Toledo, fundadores también del cercano convento de la Concepción en 1521. Más tarde pasó a manos de Fernando de Tovar Enríquez de Castilla, marqués de Valverde de la Sierra tras la concesión del título por Carlos II en 1678, motivo por el que terminó adoptando el nombre con el que hoy se le conoce.

El Palacio de los Marqueses de Valverde y la fachada que despertó una leyenda

La historia comienza (o al menos eso sostiene la tradición popular) en la ventana principal del edificio que da a la calle San Ignacio.

Allí, dos figuras esculpidas de un hombre y una mujer flanquean una de las ventanas más reconocibles del palacio. Durante siglos, muchos vecinos quisieron ver en ellas a una marquesa infiel y al joven criado con el que, supuestamente, mantuvo una relación secreta.

La leyenda fue recogida ya en el siglo XIX por Matías Sangrador y Vítores y sigue apareciendo en recopilaciones históricas de la ciudad. Según resume el Ayuntamiento de Valladolid, se decía que la marquesa «se dejó seducir por las tiernas y cariñosas protestas de un joven» que estaba «al servicio de su marido en clase de paje».

La historia fue creciendo con los años. Según la versión más repetida, el romance clandestino terminó siendo descubierto por el marqués, que decidió denunciar la infidelidad ante la justicia. Después habría conseguido permiso para convertir el castigo en algo todavía más visible: colocar en la fachada del palacio las figuras de ambos amantes para que su historia quedara expuesta públicamente como ejemplo y escarmiento.

Pero aquí llega el detalle importante: no existe documentación histórica que demuestre que aquello ocurriera realmente. El propio Ayuntamiento de Valladolid recuerda que «no hay, sin embargo, ningún documento que lo acredite» y que el historiador Sangrador y Vítores consideraba la historia «bastante inverosímil».

La ventana sobre la puerta principal del Palacio de los Marqueses de Valverde dio origen a una de las leyendas más populares de Valladolid.

La ventana sobre la puerta principal del Palacio de los Marqueses de Valverde dio origen a una de las leyendas más populares de Valladolid.JUAN GARCIA

El verdadero origen de las esculturas del Palacio de los Marqueses de Valverde

Quizá por eso la explicación artística resulta más convincente que la romántica. Diversos estudios sobre el edificio explican que esas figuras no representarían a personajes reales, sino elementos ornamentales renacentistas. Según Domus Pucelae, las esculturas forman parte de una composición inspirada en modelos italianos y representarían un Hermes y una Cariátide, integrados en una ventana pétrea de gran valor artístico.

La fachada del edificio mantiene además numerosos elementos del gusto florentino: almohadillados en piedra, mascarones decorativos, escudos nobiliarios y medallones manieristas. El portalón principal y las ventanas esquineras son considerados algunos de los ejemplos más interesantes de arquitectura italianizante de Valladolid.

El palacio sufrió un importante incendio en 1736, según recogen distintas investigaciones históricas, y posteriormente fue reformado. La fecha 1763, todavía visible en la fachada, hace referencia precisamente a esas obras posteriores.

El Palacio de los Marqueses de Valverde y el poema que convirtió la leyenda en inmortal

La historia terminó dando el salto a la literatura. El poeta Ramón de Campoamor recogió la leyenda en Drama universal, donde convirtió el supuesto escándalo amoroso en un relato moralizante sobre la culpa y la humillación pública. Allí escribió:

«Se alzó en Valladolid un edificio,

de Fabio Nelli en la plazuela un día,

y desnudo, en el ancho frontispicio,

el cuerpo de la dueña se veía».

Campoamor imaginó a un marqués celoso empeñado en perpetuar la vergüenza de su esposa, aunque terminó cuestionando la propia actitud del marido, al sugerir que al exhibir el escándalo no hacía sino dejar al descubierto también su propia deshonra.

Hoy el Palacio de los Marqueses de Valverde, protegido como Bien de Interés Cultural desde 1967 y restaurado en el siglo XX, continúa formando parte del paisaje cotidiano de Valladolid. La mayoría pasa frente a él sin detenerse demasiado. Pero quienes conocen la historia todavía miran esa ventana con otra curiosidad.

tracking