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Libertad para los siete detenidos en la reyerta de Pajarillos con siete policías heridos (Valladolid)

Los agentes tuvieron que usar un ariete para entrar en una vivienda del 29 de octubre mientras recibían ataques con botellas, palos y cuchillos

Calle Garza

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Diario de Valladolid | El Mundo
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La madrugada del 7 de junio se convirtió en una jornada de violencia contra las fuerzas de seguridad en Valladolid. Lo que comenzó como una llamada de rutina por molestias vecinales terminó con siete personas detenidas, aunque finalmente fueron puestas en libertad, y con siete agentes heridos en la calle Garza, en el polígono 29 de octubre del barrio de Pajarillos.

A las 07:08 horas, la Sala CIMACC 091 recibía un aviso que alertaba sobre un grupo numeroso de personas que llevaban toda la noche causando molestias y que, al parecer, habían comenzado a pelearse entre ellos. 

Cuando los primeros efectivos llegaron al lugar, encontraron a numerosas personas congregadas en la puerta de un bajo donde se celebraba una fiesta. A través de las ventanas, los policías uniformados pudieron observar la celebración en el interior del inmueble, aunque las respuestas de los presentes sobre los motivos del encuentro fueron evasivas y poco claras.

El punto de inflexión se produjo cuando uno de los asistentes adoptó una actitud abiertamente hostil hacia los agentes. Este individuo invadió repetidamente el espacio de seguridad de los policías, ignorando todos los requerimientos para que moderase su comportamiento. La situación se tornó especialmente delicada cuando comenzó a gritar acusaciones de racismo contra los efectivos.

Estas acusaciones actuaron como detonante para que otros asistentes se sumaran a la confrontación. Lo que había comenzado como una intervención rutinaria se convirtió en una agresión coordinada con golpes y patadas por parte de varios individuos. La violencia se intensificó cuando personas del interior de la vivienda salieron a sumarse al enfrentamiento, llegando a ser hasta diez agresores contra los primeros agentes que habían acudido al aviso.

Ante la clara inferioridad numérica, los policías solicitaron apoyo inmediato a través de la malla de comunicaciones. La respuesta fue rápida: varias dotaciones tanto de la Policía Nacional como de la Policía Municipal se desplazaron hasta la calle Garza para respaldar a sus compañeros.

Los agresores optaron por refugiarse en el interior del inmueble. En un intento desesperado por impedir el acceso de las fuerzas de seguridad, atravesaron una nevera tras la puerta y varios de ellos se amontonaron contra ella haciendo fuerza. Desde las ventanas, los agentes les conminaron en múltiples ocasiones a abrir la puerta y deponer su actitud violenta, pero los ocupantes hicieron caso omiso.

La situación obligó a las fuerzas de seguridad a utilizar un ariete policial para forzar la entrada a la vivienda. Los ocupantes lanzaron botellas contra los agentes y los atacaron con palos, puñetazos y patadas de manera coordinada.

El nivel de hostilidad alcanzó su punto más crítico cuando uno de los presentes empuñó un cuchillo de cocina de grandes dimensiones, amenazando directamente a varios agentes. Mientras tanto, algunos de los asistentes grababan toda la escena con sus teléfonos móviles, continuando con las acusaciones e increpaciones contra los policías.

Ante la extrema peligrosidad de la situación y la agresividad desmedida de los ocupantes, los agentes se vieron obligados a hacer uso de los medios coercitivos a su disposición para reducir y controlar a las personas que se encontraban en el interior del inmueble. La operación concluyó con siete personas detenidas: cuatro hombres y tres mujeres, todos ellos acusados de delitos de atentado contra agentes de la autoridad y delitos de lesiones.

Las consecuencias físicas para las fuerzas de seguridad fueron significativas. Un agente de la Policía Nacional resultó herido en la cabeza por un objeto contundente y tuvo que ser trasladado a un centro sanitario, donde le aplicaron puntos de sutura y grapas. Por su parte, un efectivo de la Policía Municipal también recibió un fuerte impacto en la cabeza.

Además, varios agentes de ambos cuerpos presentaron contusiones y traumatismos diversos como consecuencia de las agresiones recibidas durante la intervención. En total, siete policías resultaron heridos en esta intervención. 

Los siete arrestados fueron trasladados a dependencias de la Policía Nacional donde permanecieron bajo custodia hasta ser puestos a disposición de la autoridad judicial competente. Tras comparecer ante el juez, este decretó la libertad provisional para todos ellos, aunque el procedimiento judicial sigue su curso.

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