BARRIO A BARRIO | LÓPEZ GÓMEZ
La calle vallisoletana del gran abogado
La facultad de Derecho da paso a una calle con el nombre de un ilustre abogado que fue rector de la UVa
Los universitarios y escolares recorren una arteria en la que los locales vacíos encadenados se alternan con negocios con solera

Varios autobuses en la calle López Gómez de Valladolid en los años 70
Una calle vallisoletana de contrastes... y de futuros abogados. En López Gómez lo mismo te sorprenden locales encadenados en busca de inquilino como negocios con solera y curiosas anécdotas de hace tres y cuatro décadas.
En una misma acera de la calle López Gómez de Valladolid conviven el yin y el yang del comercio: el que resiste contra viento y marea por su tradición y buen hacer y el que, pese a los esfuerzos, pierde la batalla contra internet y echa la persiana. «Si pudiera elegir, cambiaría los locales vacíos», repiten una y otra vez los comerciantes que rompen la tendencia y sobreviven detrás de varios mostradores de esta céntrica vía.
El ir y venir de gente en sus estrechas aceras es constante, y a diario entre los peatones hay unos fijos: los universitarios que estudian en la facultad de Derecho.
No hay abogado vallisoletano licenciado por la Universidad de Valladolid (UVa) que no haya pisado esta calle, pero no todos saben qué se esconde detrás de los apellidos que la bautizan. Muchos de los alumnos de la facultad de Derecho de la UVa que estudian a un paso de López Gómez desconocen que el nombre de esta famosa arteria de Valladolid se debe a un ilustre abogado de la ciudad: Manuel López Gómez. Un letrado que fue profesor y hasta rector de la Universidad.
López Gómez es una de esas calles del centro que todo el mundo conoce por su disposición: los nuevos edificios suplieron a los viejos, sobre todo en los años 70, pero el ancho de la calle no varió.
Larga, estrecha, muy transitada por los coches y con reducidas aceras repletas de niños y padres a las horas puntas de los colegios, López Gómez surgió para unir dos plazas que hoy siguen siendo estratégicas en Valladolid: la de España (entonces Campillo de San Andrés) y la plaza de la Universidad, precisamente en la que se encuentra la cuna de los futuros abogados. Plazas que a su vez reparten el tráfico a los dos hemisferios de la ciudad: el que mira hacia Madrid y el orientado a Palencia y Burgos.
La facultad de Derecho da paso a una calle que mezcla comercios de siempre con algunos más modernos. Como el resto de la ciudad, ha sufrido el baile de negocios y las verjas bajadas de unos cuantos locales, como la desaparecida y mítica librería Rayuela, redibujando el paisaje con las nuevas reaperturas.
Donde antaño hubo conventos y hasta la Casa de Socorro, ahora hay comercios. Uno de los imperdibles que se mantiene inagotable al paso del tiempo es Triunfo, el templo del vestuario laboral. Esa tienda a la que se va para el uniforme de casi cualquier profesión. Allí se encuentran las hermanas Sofía y María Muñoz Casares, la tercera generación de un negocio que emprendió su abuelo materno Cándido y que ha dado un giro radical desde sus inicios. «Había alrededor de 30 trabajadores y se hacía todo a medida, desde trajes de novios, de militar, toda la ropa para el campo... Algunos clientes vienen y nos cuentan ‘aquí me hice yo el traje de la comunión’», relata María.
Desde la esquina que da a Plaza España contempla cómo «han cerrado muchos locales». «Había dos perfumerías, la tienda de ropa de caballero y tallas grande de Darío Mehrgut. El comercio del centro está en decadencia», lamenta, aunque subraya la excelente ubicación en la que se encuentra: «Realmente estamos en la entrada a la ciudad y a la vez en el centro total. Antes había mucho movimiento de gente de los pueblos porque paraban los autobuses y sigue siendo muy transitada».
Distintas generaciones también conocen otro tipo de templo: el de la música. Músicos de varias edades estrenan partituras, piano, guitarra, flautas, violines y otros instrumentos comprados en un clásico de la zona: Videoson. 45 años en la esquina con Fray Luis de León y esperan seguir, siempre y cuando sigan resistiendo el pulso al comercio digital.
Y de veterano a veterano. La inmobiliaria Mi piso lleva ya 31 años en una calle que escogieron por descarte. «Nos instalamos aquí porque era el único local vacío en un kilómetro a la redonda. El único libre en el centro. Ahora tendríamos muchísimos donde elegir», comenta José Santos García. «Antes pasaba más gente e imagino que internet hace daño a las tiendas y ya se acude menos a los locales; también la Zona de Bajas Emisiones hace que se entre menos», opina José, al que le gustaría reducir el espacio de los coches y «ganar más acera».
Muy próxima se encuentra la farmacia de Javier Martínez. En 1999 «se trasladó, compró la farmacia pequeñita que había y la amplió», explica su hija Sara, también farmacéutica de cara al público. «Es una calle ruidosa porque es una vía de salida del centro de Valladolid, pero también tiene bastante paso», comenta. Como otros empresarios de la zona, si pudiera cambiar algo sería devolverle la vida a esos negocios que ya no están. «Me gustaría que abrieran comercios en los negocios vacíos y que la gente apoye el comercio de Valladolid, que es lo que mantiene vivo el centro», reivindica.
Desde Viajes Azul, Alberto Castillo lleva 22 años diseñando las escapadas de los vecinos y de otros clientes que vienen de más lejos. «Está parecida, los edificios altos siguen igual. Lo mejor, el paso de la gente; lo peor, los coches», concluye.
Intercalados con cristaleras sin nadie detrás, hay otros locales con vida propia y un encanto diferente. En una coqueta tienda permanecen los legendarios tocados de Pablo y Mayaya, que cumplen diez años en López Gómez. «Nos gustó el local y que estaba a mano de plaza España, Catedral, la universidad y los colegios», señalan.
Cada testimonio demuestra que López Gómez mantiene el pulso gracias a los rostros conocidos, a los de siempre, a esos emprendedores que resisten, y uno de ellos está rodeado de metales y piedras preciosas.
La joyería Antonio Fernández adorna a los vallisoletanos y las vallisoletanas desde hace la solera de 33 años. María Jesús González, mujer de Antonio, indica que se trata de un negocio con tradición familiar: «Mi suegro era joyero en Las Delicias y ahora mi hijo trabaja aquí con nosotros».
Ella también da cuenta de las pérdidas en estos años. «Hubo una fotocopiadora, tiendas de ropa, de estética que no consiguieron mantenerse abiertas», apunta. «Nosotros tenemos suerte y eso que antaño el oro estaba más accesible, pero siempre hay nacimientos, bodas y bautizos y a la gente le gusta ver las joyas directamente. Aunque la media de edad de nuestros clientes es alta, hay también jóvenes que viven cerca porque no todo el mundo se va a las afueras a vivir», destaca.
La mítica cafetería Mozart y el bar boogalóo animan esta vía que cuenta también con espacio para una biblioteca, estudios de tatuajes, tienda de colchones, de uñas y estética, de moda y complementos, peluquerías (Cari Q Pelos y Galindo), Natura, dos ópticas (Tremiño y Castillo), clínica dental, academia de inglés...
Todos ellos, escaparates que saben ser llamativos en una calle oscura a pie de acera. Su luz es interior: por conocida, transitada y contener en su memoria la historia de la ciudad a través de varios mostradores y el paso de tantas generaciones de hombres y mujeres de leyes en su época de estudiantes.

La calle López Gómez durante 1970
La calle vallisoletana del gran abogado

Calle López Gómez con peatones y autobús al fondo en los años 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Obras de pavimentación de la calle López Gómez en 1971
La calle vallisoletana del gran abogado

Vista de la calle López Gómez en los años 80, con la iglesia de Nuestra Señora Reina de la Paz al fondo
La calle vallisoletana del gran abogado

Vista de la calle López Gómez, hacia al plaza Universidad en 1969
La calle vallisoletana del gran abogado

Calle López Gómez durante 1970
La calle vallisoletana del gran abogado

Desmontaje de un edificio en la calle López Gómez en los 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Pavimentación de calle López Gómez en 1971
La calle vallisoletana del gran abogado

Calle López Gómez durante el siglo pasado
La calle vallisoletana del gran abogado

Agentes de orden público y manifestantes a la entrada de Galerías de alimentación López Gómez en 1976
La calle vallisoletana del gran abogado

Calle López Gómez en el siglo pasado
La calle vallisoletana del gran abogado

Edificio en obras en la calle López Gómez con la calle Núñez de Arce
La calle vallisoletana del gran abogado

Edificio de calle López Gómez, 20 y 22, esquina con Fray Luis de León en los 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Manifestación en la calle López Gómez en la década de los 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Galerías de alimentación López Gómez en el año 1974
La calle vallisoletana del gran abogado

Galerías de alimentación López Gómez en los años 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Galerías de alimentación López Gómez en 1974
La calle vallisoletana del gran abogado

Calle López Gómez esquina con la calle Núñez de Arce en los años 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Peatones cruzando López Gómez en 1970
La calle vallisoletana del gran abogado

Entrada a la Casa de Socorro, en la calle López Gómez en 1972
La calle vallisoletana del gran abogado

Habitación de Casa de Socorro en los años 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Instalaciones de Casa de Socorro en los años 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Exterior de la Casa Socorro en los años 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Calle López Gómez en los años 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Anejo a la Escuela Normal (hoy CEIP García Quintana) en los años 70
La calle vallisoletana del gran abogado

Calle López Gómez en el año 2000
La calle vallisoletana del gran abogado

El bus turístico por la calle López Gómez en 2004
La calle vallisoletana del gran abogado

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Pablo y Mayaya, sombrereros, en la entrada de su tienda taller. En el número 7
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad con el Triunfo en la esquina con Plaza España.
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Elisabet Ruano, dueña de la floristería Elisabet
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
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César Ciruelos, dueño del estudio de tatuajes Trece Tattoo, en el número 30
Calle López Gómez en la actualidad

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Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
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Calle López Gómez en la actualidad
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Eduardo Cimas, dueño de la peluquería Cari Q Pelos, en el número 24
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
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Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
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María del Carmen Muñoz, dueña de la tienda de vestuario laboral El Triunfo, en el número 2
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
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Marta Castrillo, dueña de la óptica Marta Castrillo, en el número 19.
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
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Calle López Gómez en la actualidad
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Mencía Amo, Socia de la tienda de ropa y complementos HCN Chantal, en el número 18
Calle López Gómez en la actualidad

Calle López Gómez en la actualidad
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Calle López Gómez en la actualidad
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Calle López Gómez en la actualidad
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María Gutiérrez con Judith Peña de la academia Warwick House.
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María Jesús González, dueña de la joyería Antonio Fernández, en el número 18.
Calle López Gómez en la actualidad

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Calle López Gómez en la actualidad
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Calle López Gómez en la actualidad
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César de Castro, gerente de la tienda de cocinas Per Sé Küchen, en el número 20.
Calle López Gómez en la actualidad

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Noemí del Río, dueña de la óptica Trimiño, en el número 22
Calle López Gómez en la actualidad

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Alberto Castrillo, director de la agencia de viajes Azul, en el número 5.
Calle López Gómez en la actualidad

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Eva de La Cal, encargada de la cadena de colchones BED´S, en el número 19
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Ricardo, María, Marina, Irene y Natalia, equipo de la clínica dental Urgel, en el número 22
Calle López Gómez en la actualidad

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