Sancionado un profesor por ‘encerrar’ a estudiantes en un laboratorio de la UVa
El Rectorado, aún con Antonio Largo al frente, considera al docente responsable de tres faltas disciplinarias por las que se le suspende de empleo y sueldo durante tres años y seis meses

Edificio de La Escuela de Ingenieros Industriales en el Paseo del Cauce.
El pasado 9 de junio, aún con Antonio Largo Cabrerizo al frente de la institución académica, el Rectorado de la Universidad de Valladolid resolvía sancionar a un profesor colaborador de la Escuela de Ingenierías Industriales por unos hechos acaecidos el pasado mes de septiembre. Al docente, del área de Ingeniería de los Procesos de Fabricación, al que se le imputan tres faltas disciplinarias consideradas como muy grave, grave y leve, se le ha sancionado con una suspensión de empleo y sueldo de tres años y seis meses, por el primer cargo, de siete meses, por el segundo, y con un apercibimiento por el tercero.
La sanción, según la resolución, entrará en vigor el próximo 1 de septiembre. Al docente, que no quiso hacer declaraciones al respecto al ser contactado por este diario, le queda interponer demanda ante el Tribunal de Instancia, sección de los Social, de Valladolid.
Los hechos se remontan al 11 de septiembre de 2025, apenas tres días después de que diera comienzo el curso para los matriculados en títulos de Grado en la UVa. Un grupo de estudiantes, sin contar con autorización, irrumpió en un laboratorio de la Escuela de Ingenierías Industriales. El profesor ahora sancionado, doctor por la Universidad de Oviedo y vinculado desde hace más de tres lustros a la UVa, trató sin éxito de que los jóvenes salieran del recinto: al no conseguirlo, cesó su actividad docente y se marchó del laboratorio, cerrando la puerta, para buscar al conserje y que este pusiera fin a la ocupación.
Según relató el profesor en un correo electrónico remitido a la dirección del departamento de Ciencia de los Materiales e Ingeniería Metalúrgica, «el conserje alego (sic) que él tampoco tenía capacidad para evacuarla... solventando con abrir la puerta... y así se quedaron, con libre acceso, dentro y fuera hasta que les pareció bien irse».
Cuando lo hicieron, decidieron ocupar el despacho del profesor, que «por su salud aprovecho (sic) para solventar otras encomiendas al uso de la docencia».
El suceso provocó que llegara una denuncia a la Universidad de Valladolid: denuncia que fue trasladada a la Inspección de Servicios. En ese momento, se dio inicio a una información reservada para esclarecer los hechos y determinar si existían indicios de infracción. Un proceso que ha derivado en la citada sanción.
Conviene resaltar que el profesor negó en un escrito remitido a la dirección del departamento y al responsable de la Escuela de Ingenierías Industriales que los alumnos hubiesen sido encerrados en el aula.
De resultas de todo ello, al profesor se le ha declarado responsable de «una falta disciplinaria muy grave», por «la adopción de acuerdos manifiestamente ilegales que causen perjuicio grave a la Administración o a los ciudadanos», según recoge el Estatuto Básico del Empleado Público. Asimismo, también se le nombra responsable de «una falta disciplinaria grave», por la «grave falta de consideración con los administrados», según el Reglamento de Regimen Disciplinario de los Funcionarios de la Administracion del Estado. Por último, se le declara responsable de «una falta disciplinaria leve», por el «incumplimiento de los deberes y obligaciones del funcionario».