BARRIO A BARRIO | CALLE MONASTERIO SANTO DOMINGO DE SILOS
La calle vallisoletana del comercio joven
Es la arteria principal de Villa del Prado y se ha convertido en el epicentro de los negocios emergentes de la zona
Los negocios nuevos conviven con los ya veteranos en una calle que ha experimentado un «fuerte crecimiento» en los últimos años

Panorámica en 1997 de los terrenos ocupados actualmente por el barrio de Villa del Prado en la parte izquierda.
Pese a su pronto nacimiento y su reciente y creciente expansión, lo cierto es que el barrio vallisoletano de Villa del Prado alberga en su arteria principal un buen puñado de negocios que, de acuerdo con los comerciantes de la zona, mantienen la zona «activa y dinámica» en una vía que, si persiste en el ritmo de aperturas, «dará mucho de que hablar», como afirman orgullosos vecinos y transeúntes.
Pese a no estar en Burgos, poseer un estilo románico ni escuchar un canto gregoriano en cada esquina por la que se pasea, la calle Monasterio Santo Domingo de Silos sí parece tener algo que ‘encanta’ a los nuevos emprendedores de Valladolid. Y es que son numerosos los comercios jóvenes que dan el paso e invaden la calle principal de Villa del Prado para ubicar sus negocios emergentes.
Así lo decidió hace dos años Carlos, propietario de la barbería Poli’s Barbershop. El barbero es sincero: escogió Villa del Prado teniendo en cuenta la estrategia de negocio. «Hicimos el estudio de mercado para ve rlos barrios más emergentes. Nos pasamos por aquí y vimos que mucha gente está empezando a vivir por la zona, hay mucha gente joven», justifica. Así, esto se ve reflejado en su clientela, centrada sobre todo en los jóvenes. «La cercanía con los colegios y con el centro yo creo que es clave».
Sobre el crecimiento de la calle, Carlos Yllera confiesa que su idea ha ido cambiando conforme ha pasado el tiempo. «Al principio pensaba que solo era una ciudad dormitorio, que solo se venía a vivir y se trabajaba fuera. Pero cada vez más gente hace vida en el barrio». Una situación que, comenta, se está notando también en la apertura de nuevos comercios. Su parte favorita, sin duda, es la cercana plaza Juan Pablo II. «El ambiente los fines de semana, con los bares, es lo que más vida le da», finaliza.
Del toque de comida casera y tradicional se encargan en À Table!, una extensión del ya reconocido Eh! Voilà. Tras los fogones, pero también desde la barra y dando sus mejores recomendaciones a los clientes se encuentran Elena Teterea y Cristina Tovar. A pesar de tener ya una clientela fiel en el local situado en el centro, han optado por moverse a Villa del Prado buscando algo diferente. «Hemos empezado el pasado 17 de septiembre, somos nuevos», bromea Cristina.
Este nuevo ‘viaje’, aunque distinto, está suponiendo una buena experiencia para ambas. «Los tiempos de trabajo son diferentes. Hay más trabajo a diario que los fines de semana», explica. En cuanto a la comida, reflexionan que ha triunfado entre los vecinos por su sencillez y tradicionalidad, aunque también están abiertas a las nuevas propuestas. «Nos pidieron hacer cocido y lo hacemos los miércoles por eso», recuerdan entre risas.
À table! se adueña así un hueco que quedaba por cubrir en el barrio: el de la comida preparada y lista para llevar. Aunque, quien así lo decida, también puede consumir la comida en el propio local. «La gente que nos viene a comprar suele ser sobre todo jóvenes, quizás una pareja en la que trabajan ambos y no tienen tiempo de hacerse la comida, ese tipo de perfil. Tenemos gente que viene aquí casi a diario a comprarnos la comida».
Pero si por algo es conocida también la vía es por la afluencia de patinadores. Desde Rollers in Line son conscientes de ello. Por esa razón, desde hace seis años ofrecen a su público todo tipo de patines, patinetes y «cualquier cosa que tenga que ver un poquito con la rueda». Así lo define Sergio Arribas, uno de sus trabajadores, que lleva tres años aconsejando a los compradores sobre la mejor opción para disfrutar de la ciudad sobre ruedas. «Soy un gran friki de los patines. Poder contribuir a este deporte, que es tan social y hace que conozcas a tanta gente, es muy bonito». Para él, el hueco que falta por cubrir es el de una ferretería. «Si la pusieran ya sería feliz del todo», comenta entre risas.
A nadie le amarga un dulce, y de eso saben mucho en la pastelería artesal ‘El sabor de Patty’. Con sus recetas americanas, Patricia Valbuena conquista el paladar de los golosos con sus recetas americanas. «Lo que más me gusta es poder ser creativa y utilizar mis propias recetas», explica la creadora.
En otro contexto, pero también consiguiendo antojar a quien pasa por delante de su tienda, se encuentra el kiosco ‘Kiosco’. Regentado por David Chaves, el negocio cumple un año entre chucherías, pan o miel, entre otras opciones. «El ambiente es estupendo, muy tranquilo, la verdad es que estamos encantados porque además nunca hay problemas». Sin embargo, sí que se atreve a hacer un par de sugerencias. «Estaría genial poner más papeleras y algún banco para que se pudiera sentar la gente».
La proximidad de las Cortes de Castilla y León y el edificio de Hacienda son dos de los motores de esta calle. Así queda demostrado en la afluencia de los bares, esos lugares esenciales que dan vida a cualquier barrio que se precie. De ello son conocedores en el bar Mestizo, abierto desde el año 2019, antes de la que la pandemia irrumpiera en las vidas de la población.
«Al mes de abrir hubo un problema. Un cliente quemó una lámpara por hacer una gracia y se quemó todo. Entre eso y la pandemia se quedó cerrado casi un año», recuerda Eduardo Coto, uno de sus camareros. Coto afirma que una de las principales virtudes de la calle es el aparcamiento.
«Es zona blanca, así que de momento se aparca muy bien», celebra. En cuanto a la afluencia de gente, explica que sobre todo tienen clientes de 30 años para arriba.
De bar en bar y tiro porque me toca, el negocio de Fernando, Café Villa del Prado, lleva tras la barra desde hace ya once años, siendo uno de los más veteranos, lo que les ha permitido ver la evolución de la calle. «Se nota que cada vez viene más gente a vivir. Creo que ha evolucionado a mejor. Veo que nacen más establecimientos y cada vez tiene más vida», afirma.
Además de por el edificio de Hacienda, el local de Fernando también se anima cuando el centro cultural Miguel Delibes tiene algún espectáculo. «La afluencia y el tipo de cliente siempre nos dependen de la franja horaria», confiesa el hostelero.
Desde Monasterio Santo Domingo de Silos también puedes viajar a Disney. Así lo confirma Mayte Díez, directora de la agencia de viajes Iluxion Viajes y vecina de la zona que se trasladó desde el centro de la ciudad. «Me pareció una buena iniciativa para el barrio crear aquí una agencia de viajes porque además no había ninguna», señala Díez. Ahora mismo, el ‘trending topic’ de sus consultas son los famosos viajes del ‘Club de los 60’. «Ya está la venta anticipada para el verano y nos están empezando a preguntar», explica.
Si algo no falta Donde Almu es la diversión, algo que siempre intenta añadir en todas las facetas de su vida pese a los dos meses de lista de espera que ya poseen. «A mí me encanta mi trabajo, todo, el ambiente de la pelu, poner música y jugar con los colores». Aunque no es la única peluquería con la que cuenta la calle, ya que junto a la ya veterana Secretos del Agua, con 16 años trabajando en el barrio, se encuentra Di&Di. Así, Laura y Magdalena Diéguez ponen guapas a sus clientas entre tintes y rulos. «Llevamos 19 años en esto y una de las razones por las que nos trasladamos así fue el aparcamiento, pero también la vida que hay», zanja.

Panorámica en 1997 de los terrenos ocupados actualmente por el barrio de Villa del Prado en la parte izquierda.
La calle vallisoletana del comercio joven

Panorámica en 1997 de los terrenos ocupados actualmente por el barrio de Villa del Prado en la parte izquierda.
La calle vallisoletana del comercio joven

Panorámica del barrio Villa del Prado
La calle vallisoletana del comercio joven

Sergio Arribas, dependiente de la tienda de patines Rollers In Line Valladolid. En la esquina con la calle Monasterio de Santa María de Moreruela
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Elena Teterea con Cristina Tovar, equipo del restaurante Á Table!, de comida casera para llevar y tambien disfrutarla allí mismo, en el número 12
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Rocío Gómez, Kateryna y Ana María Merlo, Equipo del centro de belleza y bienestar Bella Coqueta, en el número 1
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Laura Diéguez con Magdalena Diéguez, dueñas del salón de belleza Di&Di.
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Mayte Díez, directora de la agencia de viajes Iluxion Viajes, en el número 1.
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David Chaves, dueño del kiosco Kiosco, en el número 9
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Carlos Yllera, trabajador de la peluquería Poli´s en el número 14
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Almudena, dueña de la peluquería Donde Almu, en el número 11
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Patricia Valbuena, dueña de la pastelería Americana y artesanal, El Sabor de Patty. En el número 8
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