El Monasterio de Santa Clara de Tordesillas recupera tres joyas de su patrimonio
Cinco años después de su salida, Patrimonio Nacional avanza el regreso a Valladolid del preciado realejo de la Reina Juana, del virginal del XVI y del clavicordio del XVIII

Una imagen que recrea la nueva disposición en la Capilla Dorada del Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas
Cinco años después de su salida del Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas, y para alivio de muchos que se temían no volverlos a ver en su Capilla Dorada, el conjunto fundado en 1363 por el rey castellano Pedro I –sobre el palacio que había levantado su padre, Alfonso XI– está a punto de recuperar dos joyas de su patrimonio: el virginal de Hans Bos –uno de los primeros y más importantes constructores de instrumentos de tecla en Flandes–, de 1579, y el órgano realejo denominado ‘de la Reina Juana’, de finales del siglo XVI.
Patrimonio Nacional ponía fin al proceso de licitación abierto aprobando, el pasado 21 de abril, los trabajos para la construcción e instalación de tres vitrinas que permitan la exhibición de los dos instrumentos musicales históricos, y de un clavicordio del siglo XVIII. Con un presupuesto de 113.241,40 euros, la empresa Interiores Galicia tendrá un plazo de ejecución de tres meses. Tres vitrinas individuales que se unirán en una grande.
«Se trata de instrumentos excepcionales, cuya presencia en el Real Monasterio podría considerarse bien como parte constitutiva de la dote de las novicias cuando ingresaban en la Orden, bien como regalo de sus familiares. No olvidemos que durante mucho tiempo las monjas que profesaron en este convento de madres clarisas procedieron de la alta nobleza o de familias acomodadas. Y aunque desconozcamos el nombre de quienes fueron sus propietarias, las mujeres que los tocaron debieron de haber recibido una cuidada educación y formación musical que en esos momentos era fundamentalmente privativa de las clases más elevadas», subrayan desde Patrimonio Nacional en el pliego de prescripciones técnicas.
Los tres instrumentos, catalogados como Bienes de Interés Cultural, son «parte integral de la identidad cultural y musical del Monasterio y de las colecciones del Patrimonio Nacional», advierten desde el organismo público.
Desde la apertura del convento a la visita pública, en las décadas centrales del siglo XX, los tres instrumentos se exhibían en la Capilla Dorada, que podría ser el único resto de un palacio anterior a Alfonso XI.
En 2017 salieron de la Capilla Dorada coincidiendo con la celebración de la exposición Memento Regis, que conmemoraba el V Centenario de la llegada a España del rey Carlos I. En agosto de 2020, por cuestiones de conservación, se decidió que el realejo y el virginal fueran trasladados a los talleres del Patrimonio Nacional, en el Palacio Real de Madrid, para ser sometidos a tratamientos de limpieza, restauración y estudio. Las vitrinas que los protegían en Tordesillas se desmontaron y almacenaron junto al clavicordio, en el zaguán del mismo Monasterio.
En Madrid, completadas las tareas de acondicionamiento y análisis, en junio de 2024, ambos instrumentos fueron trasladados temporalmente a la Galería de las Colecciones Reales, donde permanecen hasta la fecha. En la actualidad, el virginal está expuesto al público en el espacio dedicado a los Patronatos y Fundaciones Reales de la Galería. El realejo, por su parte, se encuentra en sus almacenes, donde las condiciones de temperatura y humedad existentes garantizan su óptima preservación.
La intención de Patrimonio Nacional es que las tres piezas vuelvan a ser exhibidas en la Capilla Dorada con un nuevo planteamiento museográfico, que conllevará la incorporación junto a las vitrinas de cartelas explicativas tanto de los propios instrumentos como de la sala
El nuevo diseño buscará crear un mobiliario funcional, de fácil manejo y mantenimiento, con una estética que concuerde con el espacio en el que se presenta y las piezas que alberga. Además, se creará un nuevo recorrido en la sala que minimice el impacto visual de los elementos. Hasta su retirada del Real Monasterio, las piezas se encontraban separadas en tres vitrinas de madera que adaptaban su altura a cada una de las piezas, con un copete con iluminación. Ahora se propone construir tres vitrinas individuales que se unan en una grande. Cada vitrina se compondrá de una tarima con recubrimiento de chapa lacada, con una campana de vidrio. Al juntarlas crearán un rectángulo perfecto. De esta manera se podrá elegir si colocar las vitrinas juntas o separadas según el evento. Para su exposición permanente, Patrimonio Nacional recomienda juntarlas en el medio de la sala para generar un recorrido circular a su alrededor. Se pretende colocar paneles gráficos en el perímetro de la sala en el futuro. Para mejorar la sensación de ligereza, se crearán soportes de vidrio para el virginal y el clavicordio.
Realizado en madera de conífera, metal, pergamino, papel, marfil y óleo, en 1579 en el taller de Hans Bos , el virginal cierra mediante una tapa decorada con una escena de fiesta campestre, dentro de un jardín flamenco; en el centro, bajo un cenador, varias personas comen, mientras otras pasean o tocan instrumentos. Las notas naturales están acabadas en marfil y pergamino con letras hebreas, y las sostenidas, en madera con apliques de latón representando un sol y un mascarón. El frente y el friso interior de la tapa se decoran con papel pintado de arabescos y delfines en negro sobre blanco.
Realizado en madera de pino, estuco, metal y piel, el realejo de la Reina Juana fue realizado en algún taller castellano en el siglo XVI. Mueble de armario con taquilla inferior sobre cuatro patas, cuerpo rectangular para el teclado, cuenta con un mecanismo y tubería abierta con dos hojas abatibles y con un cierre abovedado de medio cañón. Se adorna con pintura estucada de fondo jaspeado y cuarterones rellenos de lises, jarrones de azucenas y guirnaldas con flores, que podrían ser de época posterior. El mecanismo consta de un teclado de cuarenta y dos notas, tres octavas y cinco notas con octava corta; se cubre con tapa inclinada. Los laterales portan cada uno cuatro tiradores de registros. El dorso incorpora dos fuelles con reparaciones tapadas por papel de periódico del siglo XIX sobre soporte de madera.
Realizado en la primera mitad del siglo XVIII por un autor desconocido, el clavicordio está realizado en maderas de pino, boj, haya, nogal y abeto, con piezas de metal y tela. o Formado por una caja rectangular de madera de pino con teclado de 54 notas, en el frente cuenta con una cruz grabada de factura sencilla. La caja de resonancia presenta tres hileras de clavijas, puente alabeado y puntas de sujeción repartidas por el frente y lateral izquierdo. Se conservan buena parte de las cuerdas de latón y de hierro, las últimas 14 están entorchadas; se aprecian restos de paño rojo de amortiguación. Los brazos de las teclas están numerados y las tangentes torcidas. En la cara interior de la tapa hay una estampa pegada de la Virgen del Rosario de Salamanca con la leyenda ‘Nª Sª del Rosario de /Salamanca / Conce (de) el Sr Card Astorga 100 días de Indulg (enci)a rezando una Salve’.

Simulación con los tres instrumentos dispuestos en las nuevas vitrinas
Recreación

Una imagen del virginal de Hans Bos, de 1576
Virginal de Hans Bos

Una imagen del clavicordio del XVIII que volverá a ser expuesto
Clavicordio

Una imagen del realejo de la Reina Juana, de finales del XVI