ESPÍRITUS LIBRES | JON ANDONI DUÑABEITIA / CIENTÍFICO COGNITIVO
«La verdad absoluta no está en manos de Dios, ni de la ciencia ni de los hombres: está en los hechos»
Bilbaíno, cuenta que su bisabuela y su abuela se trasladaron desde Burgos para sacar adelante una carnicería, una historia familiar que recuerda con cariño

El científico cognitivo Jon Andoni Duñabeitia
Científico cognitivo, es un apasionado de la educación, la psicopedagogía y la divulgación científica. Trabaja como catedrático y director del Centro de Investigación Nebrija en Cognición. Él regresa a Castilla y León para compartir conocimiento científico sobre el lenguaje en distintas universidades y a través del Centro Superior de Formación del Profesorado de la Junta, además de participar en foros públicos para desentrañar qué hay detrás de las verdades, las mentiras y las ilusiones
¿Qué es para usted ser un espíritu libre?
R.- Entender la vida como un cubo de Rubik y valorar la realidad multicolor y poliédrica.
P.- ¿Cómo se gana la vida?
R.- Con el trabajo en la universidad, la divulgación científica y varias empresas, como una consultoría científica.
P.- ¿Qué le gustaría ser de mayor?
R.- Abuelo y dedicar tiempo a los míos.
P.- ¿De qué se siente más orgulloso?
R.- De contribuir a la sociedad a través de la ciencia y la comunicación.
P.- ¿Tiene algún sueño por cumplir?
R.- Cambiar la educación en España y que haya una fundamentación científica en cada paso que damos con nuestros pequeños y pequeñas.
P.- ¿Qué es para usted el amor?
R.- La banda sonora de la vida, con la que nos ponemos a bailar sin saber por qué lo hacemos.
P.- ¿Qué tal se lleva con Dios?
R.- Regular, le he invitado a participar en estudios para sacar más información sobre él, pero no responde a los correos.
P.- Otro espíritu libre al que admire.
R.- El neurocientífico Mariano Sigman.
P.- ¿Cree que en el cielo hay muchos científicos?
R.- Todos los que han superado los límites de la atmósfera para explorar cómo es ese cielo.
P.- ¿Cree en la verdad?
R.- En las verdades absolutas porque son irrefutables y en las individuales porque es el modo que cada uno tiene de procesar la realidad.
P.- ¿La verdad absoluta está en manos de Dios, de la ciencia o de los hombres?
R.- Está en manos de los hechos.
P.- ¿Estamos preparados para afrontar la verdad y la mentira?
R.- Con tanta información en cápsulas pequeñas y poco profundas, estamos rodeados de intereses que nos hacen ver la realidad que otros pintan para nosotros.
P.- ¿Qué es la ciencia cognitiva?
R.- Un perro callejero que transita por diferentes calles, por disciplinas como la antropología o la neurociencia, que tratan de entender cuál es la relación entre el cerebro, la persona y su conducta.
P.- ¿Lo que investigan llega a la sociedad?
R.- En un porcentaje pequeño porque los científicos han seguido más el camino de las publicaciones que el de la comunicación científica. El conocimiento tiene que ser compartido y no quedarse sólo en conocimiento enciclopédico.
P.- ¿Qué diferencia a un neurocientífico de un científico cognitivo?
R.- La razón que define el cambio es no pivotar sobre herramientas neurocientíficas como máquinas de resonancia magnética funcional, ya que a veces la observación o las, respuestas a un cuestionario pueden dar pistas sobre cómo funciona el cerebro.
P.- ¿El lenguaje sólo es gramática, lingüística y ortografía?
R.- No, es una gran red, desde la parte más pequeña, como los sonidos o las letras, hasta partes supralingüísticas, como la emoción o la prosodia.
P.- ¿Qué se lleva para casa el público que asiste a sus conferencias?
R.- Nuevas inquietudes para mirar la realidad con otros ojos.
P.- ¿Hay muchas verdades o una sola verdad?
R.- En el campo científico, lo que ayer dábamos por bueno, mañana podemos descubrir que no lo es, es una verdad mutable. En EGB aprendimos que Plutón era el noveno planeta y hoy se discute si realmente debe incluirse o no en la lista.
P.- ¿También ha investigado sobre la mentira?
R.- Sí, sobre todo, relacionada con las lenguas. Mentimos de forma diferente cuando hablamos en una lengua no nativa.
P.- ¿Es cierto que en otra lengua se siente y se piensa distinto?
R.- Sí, aunque somos la misma persona, cambia nuestro criterio de decisión y somos más arriesgados.
P.- En su campo, ¿hay miedo a la inteligencia artificial?
R.- La abrazamos con ganas, incluso antes de que se popularizara, a través de la machine learning. Ahora hemos logrado una capacidad de procesamiento de datos que no teníamos.
P.- ¿Y aplicada a las redes sociales?
R.- Ahí se esconde la gran manipulación de nuestra era. Los algoritmos de inteligencia artificial de las redes son los cocineros que nos preparan el menú, aunque no estemos pidiendo ese plato.
P.- ¿Qué le preocupa como neurocientífico?
R.- Transmitir a las nuevas generaciones la necesidad de apostar por la ciencia, como país y como individuo.