Crimen machista
El asesino de Paloma e India mató a la niña cuando la menor llamaba al 112
La niña logró realizar tres llamadas a emergencias tras ver el crimen sobre su madre y, posteriormente, fue atacada por David Maroto
La Fiscalía pide 25 años de cárcel y prisión permanente para David Maroto, del que asegura "no padecía ninguna patología mental" ni había consumido drogas el día del asesinato

Concentración en la Plaza Mayor en repulsa de los dos crímenes; en la ventana, David Maroto
De llevar a su hijo a un partido de fútbol en Medina del Campo, pasar la tarde en diferentes bares del barrio de La Rondilla, a acabar con la vida de su novia y la hija de ésta. Un día de altibajos que vivió David Maroto y que pagaron Paloma, primero, tras una "fuerte discusión", e India después, quien con tan solo 8 años de edad vivió el crimen desde sus ojos e intentó evitar ser la próxima víctima de David, efectuando hasta tres llamadas al Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León con el móvil de empresa de su madre. Lo consiguió, no sin percatarse de ello el asesino, que para evitar que la "niña lograra alertar telefónicamente de lo sucedido" le arrebató de sus manos el dispositivo. Después, nada podría hacer India, quien terminó recibiendo hasta seis cuchilladas que le quitaron mortalmente la vida, según narra la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales.
Todo comenzó en el verano del año 2022, cuando David Maroto inició una relación sentimental con Paloma Pinedo. Antes de ello, su asesino confeso tenía acusaciones por violencia machista tras una denuncia en 2017 de su anterior pareja, además de ser una persona con "antecedentes de consumo continuado de alcohol, cocaína y anfetaminas" y que le llevaron a iniciar "tratamientos de deshabituación" en diferentes asociaciones entre 2003 y 2018, todos ellos abandonas, como expone el escrito de Fiscalía. Pese a ello, David y Paloma comenzaron a convivir juntos con "unos meses" de relación en el piso de ella, en el número 66 del paseo de Zorrilla, y el que sería el escenario de un crimen que conmocionó a la ciudad de Valladolid.
Recién comenzado el año 2023, el día 22 de enero, todo cambió cuando David Maroto llevó a su hijo "para jugar un partido de fútbol" en Medina del Campo. No sería en la localidad vallisoletana donde permanecería Maroto, quien se trasladó a La Cistérniga "una vez que reintegró al menor en el domicilio materno", concreta la Fiscalía de Valladolid. En la localidad vallisoletana, sobre las 19.30 horas, se juntó con dos amigos suyos en el restaurante 'A fuego lento', donde "estuvo tomando unas consumiciones" para continuar en varios locales del barrio de La Rondilla, uno de ellos el 'Tropical', "donde David permaneció una vez que sus acompañantes se marcharon dejándolo solo". Además, Fiscalía puntualiza que, durante esa noche, Maroto "no consumió drogas, ni estaba afectado por la ingesta cuando sus acompañantes se marcharon".
Llegada la noche, Paloma intentó contactar cuatro veces con su pareja sobre las 22.25 horas, sin recibir respuesta en cada llamada. Más de hora y media después, entre las 00.06 y 00.15 horas, David realizó la misma cantidad de veces a Paloma tras olvidarse sus llaves en el vehículo de su amigo Julio Sanz González, el cual estaba estacionado en La Cistérniga. No obstante, en ninguno de los 'telefonazos' recibió contestación debido a que Paloma "había apagado el teléfono".
No fue hasta las 00.17 horas cuando David Maroto regresó al domicilio, todo ello "captado por las cámaras del CCTV de la entidad bancaria 'Ibercaja' contigua a ese portal". Sin poder entrar en el piso, el hombre hizo otras dos llamadas en un minuto al móvil personal de Paloma y una tercera a su teléfono de empresa. De nuevo, "sin obtener respuesta".
"Ante ello, llamó insistentemente al interfono y posteriormente al timbre de la vivienda, siéndole finalmente abierta la puerta por Paloma, quien se levantó de la cama descalza y vistiendo una camiseta", concreta la Fiscalía. A su entrada, la puerta quedó cerrada desde el interior, "quedando la llave puesta en la cerradura superior".
David y Paloma pasaron, entonces, a la cocina, donde consumieron "varias bebidas", como refrescos de Aquarius y Coca-Cola, además de cerveza Radler. "Así las cosas, en un momento dado, se inició por motivos exactos no determinados, una fuerte discusión entre David y Paloma", que, posteriormente y "sin que ella pudiera presagiar en modo alguno el ataque, dado la confianza generada por su relación de convivencia", derivó en "múltiples cuchilladas" contra ella. Todas con un cuchillo metálico de 32 centímetros de longitud y 22 de hoja y "con ánimo de acabar con su vida".
Pese a los ataques sufridos, Paloma intentó salir de la cocina pero fue acorralada por David, quien volvió asestarle "múltiples puñaladas en el cuello con diez heridas inciso-penetrantes. Igualmente, le propinó "múltiples puñaladas en el tórax" , con siete heridas más. De todas estas cuchilladas, "la que penetró en el tórax delantero a la altura de la mama izquierda afectando al corazón" fue la causa inmediata de la muerte de Paloma, a los 45 años de edad. Asimismo, sufrió heridas incisas "de defensa" en la manos y antebrazos al intentar cubrirse de los ataques de su pareja, así como lesiones en los labios, "debidas bien a un intento de sofocación, bien para acallar sus gritos".
Tras el crimen, como narra la Fiscalía, David Maroto envió un mensaje de WhatsApp a las 01.30 horas a su exmujer, diciéndole: "La culpa es tuya. Esta es las consecuencia".
A raíz de la discusión y tras los gritos de su madre, la hija de Paloma, India, se despertó y salió de su habitación, siendo testigo del crimen sucedido en la cocina. Acto seguido, "corrió por el pasillo hacia el dormitorio principal" para coger de la mesilla el móvil de empresa de su progenitora y "con el que ella acostumbraba a jugar".
La pequeña India, ya en el salón de la casa, consiguió llamar al 112 a las 01.35 horas. Una llamada que duró solo siete segundos que, sin embargo, fue captada por David, quien se encaminó hasta esa estancia con otro "cuchillo diferente" con el propósito de "evitar que la niña lograra alertar telefónicamente de lo sucedido". Así, le arrebató el teléfono móvil de sus manos, "que aún estaba operativo con el servicio del 112" y con el que India "había logrado realizar otras llamadas", a las 01.35 y 01.36 horas.
Posteriormente, David Maroto intentó asestar dos puñaladas a la menor pero sin lograr alcanzarla, pero al tercer intento le realizó una cuchillada en la parte superior de la cabeza "sin que pudiese reaccionar ni defender de modo alguno". Seguidamente, le propinó otros cinco ataques, con heridas incisas en la región torácica, la parte posterior del tórax y la región abdominal.
"Tanto la herida que penetró en la cabeza atravesando el hueso frontal y penetrando en el encéfalo, como las heridas penetrantes en el tórax que lesionaron los pulmones, y especialmente la herida escapular derecha que seccionó la vena cava superior fueron potencialmente mortales, falleciendo la menor de forma instantánea", suscribe la Fiscalía.
Con este segundo crimen, David Maroto volvió a la cocina donde se hallaba el cadáver de su novia y lanzó por la ventana su móvil, el cual había recibido una rellamada del 112 a las 01.36 horas. Un dispositivo que, más tarde, sería recuperado por la policía, "junto a dos bolsitas de cocaína que en algún momento de los hechos fueron arrojadas desde esa ventana".
David Maroto se fumó un puro tras el crimen
Sin moverse de la cocina, el asesino "dejó el cuchillo con el que había atacado a la menor India en el suelo" y, dado que se había quedado sin tabaco y "siendo un fumador compulsivo", se dirigió a la habitación principal a buscar unos puros, adquiridos durante su viaje a Cuba, detalla la Fiscalía. Así, se fumó uno de ellos, marca Cohiba, "dejándolo parcialmente consumidor sobre la encimera de la cocina".
Transcurridos unos 20 minutos, sobre las 01.57 horas, Maroto cogió su teléfono y realizó una primera llamada a su hermana y que no fue contestada. Y así dos veces más con el mismo resultado. Fue entonces cuando decidió llamar a su otra hermana, con una primera llamada sin respuesta hasta que lo logró en el segundo intento, a las 02.08 horas.
En esta llamada, que duró alrededor de 1 hora y 33 minutos tras hablar también con su cuñado, David Maroto les "reconoció que había matado a su pareja Paloma y a la hija de ésta, India, al tiempo que les decía que se iba a suicidar".
Superadas las tres de la madrugada, el asesino confeso del doble asesinato cogió un nuevo cuchillo, "de menores dimensiones que los anteriormente utilizados", y se tumbó en el suelo junto al cadáver de Paloma. Encima de una cazadora que había colocado "a modo de almohada", Maroto se autolesionó con nueve pequeñas heridas en el tórax y cuellos "meramente superficiales", "dejando a continuación este cuchillo en el suelo junto al cuerpo de Paloma.
Ya a las 03.15 horas, la Policía Nacional acudió a la vivienda pero, sin poder entrar al estar puestas las llaves desde el interior, tuvieron que acceder a través de la ventana del dormitorio principal, con el auxilio de Bomberos. Localizaron, entonces, el cuerpo sin vida de Paloma Pinedo y a David Maroto tendido junta a ella, "con su brazo izquierdo sobre el regazo de ella y el derecho por detrás de la cabeza, plenamente consciente, pues se incorporó por sí mismo y con deambulación normal a requerimiento policial para ser trasladado al centro hospitalario".
Según sostiene la Fiscalía, David Maroto "no padecía en el momento de los hechos ninguna patología mental que alterase su capacidad intelectiva o volitiva y, por tanto, su imputabilidad". Asimismo, "no existen datos objetivos de consumo de drogas de estas sustancias -alcohol, cocaína y anfetaminas- el día de los hechos, no estando acreditado por tanto que tuviese afectadas sus facultades mentales".
Juicio el 11 de diciembre
Fiscalía de Valladolid, las tres acusaciones particulares y la popular, ejercida por la Asociación Clara Campoamor, solicitan para David Marto una pena de veinticinco años de cárcel por el asesinato a cuchilladas de Paloma, y prisión permanente revisable por la muerte, con idéntica calificación, de India.
El fiscal del caso, las tres acusaciones particulares que representan a los padres de Paloma y al progenitor de la pequeña, así como la Junta de Castilla y León y, como acusación popular, Clara Campoamor, no dudan en imputar a David Maroto dos delitos de asesinato, con la agravante de parentesco, en la persona de Paloma e India y piden por el primero 25 años de privación de libertad y por el segundo prisión permanente revisable, dado que se trata de una menor de 16 años y ante su especial vulnerabilidad, junto con las correspondientes indemnizaciones y libertad vigilada por espacio de ocho años a cumplir con posterioridad al cumplimiento de la pena.
La defensa, en su escrito de calificación, solicita una condena global de 25 años de prisión al tipificar ambas muertes como delitos de homicidio, con la eximente incompleta derivada de la ingesta involuntaria de sustancias suministradas por terceros. Así, pide 12 años de privación de libertad por la muerte de Paloma y 13 por la de la pequeña.
Si en su momento el detenido, de 46 años, se acogió a su derecho de no declarar, a posteriori el detenido solicitó comparecer ante el juez titular al que aseguró que no recordaba nada de lo ocurrido en la vivienda de las fallecidas ya que un amigo le dio aquella tarde una sustancia. Ello le provocó una absoluta laguna -según sostuvo- entre las 19.00 horas del día 22 de enero y su llegada al hospital donde fue atendido de las lesiones que se autoinfligió en el costado y las muñecas.
Sin embargo, el testigo propuesto para que ratificara que fue él quien le dio algún tipo de sustancia negó tal extremo. Sí reconoció que estuvo aquella tarde con el detenido en el barrio de La Rondilla tomando algo de alcohol pero apostilló que no vio a David consumir droga alguna.
La Audiencia de Valladolid inicia este próximo miércoles, 11 de diciembre, el juicio con jurado popular por el asesinato de Paloma Pinedo y su hija India a manos, presuntamente, del que fuera compañero sentimental de la madre, David Maroto.