Diario de Valladolid

Centro de menores

"El cuento de nunca acabar" en el Zambrana: sin sitio para comer ni dormir, falta de personal y de material

Los educadores del centro de menores de Valladolid aseguran que el centro "sigue gestionado por empresas o fundaciones que tienen un claro objetivo económico" bajo la "connivencia" de la Junta

Photogenic/Claudia Alba - Europa Press - Archivo

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Valladolid

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Zambrana, el cuento de nunca acabar. Una expresión que suena a novela y, según lo relatado por los trabajadores del centro de menores de Valladolid, los tintes los presenta. Una historia que se remonta a hace años, pero que va de "mal en peor" desde que está al frente la empresa Asociación para el Desarrollo y la Integración Social 'Meridianos'. Porque si su llegada era para conseguir un cambio a mejor, nada parece cumplirse, sin refuerzos en la plantilla de personal, con sobrecarga laboral y deficiencias de material en el complejo.

"Si mal estábamos con la multinacional francesa Clariane, la situación no ha mejorado con la Asociación para el Desarrollo y la Integración Social Adis Meridianos, que lleva gestionando el personal educativo del centro desde el pasado 1 de julio", afirman sus empleados en un escrito al que ha tenido acceso este periódico. En esta línea, trasladan la problemático ante la "connivencia" de la Junta de Castilla y León, apuntando directamente Ana Lasalle, nueva directora del Zambrana. "Bien podría pasar por una más de la Administración puesto que nade la ha visto ni nadie la espera", lamentan al respecto.

Estas palabras las justifican en la realidad del centro de menores, reflejando la convivencia de los menores con régimen terapéutico, "hacinados en una unidad donde apenas hay sitio para comer ni para dormir" y "compartiendo habitación" Pero si los internos son los más afectados por los pocos metros cuadrados en los que pasan sus días, también los educadores sufren este panorama: "No pueden ni sentarse en un despacho en el que no hay ni sillas para todos".

De hecho, sobre la situación en la que se encuentran los menores del centro Zambrana, estos trabajadores reflejan que en una unidad "llevan casi sentándose encima del ladrillo ya que los cojines de los sofás se quitaron para parar de una vez por todas el contagio de escabiosis que llevan sufriendo hace meses". Una semana sin cojines que, sin embargo, parece que va para largo. 

Por otro lado, mencionan la creación de la Unidad de Observación, la cual la empresa Meridianos les explicó a los trabajadores que también existe en los centros de menores de Andalucía para las menores más conflictivos y con expedientes disciplinarios. No obstante, los trabajadores del Zambrana consideran que es "inviable" trabajar en la reinserción de este colectivo "no pudiendo realizar una intervención educativa en condiciones óptimas", justificado en la falta de vigilantes al estar supervisando la unidad terapéutica. "Si es una unidad donde se da cabida a perfiles variados de menores, ¿cómo puede ser que no haya vigilante de seguridad y en muchas ocasiones haya solo un educador y/o ATE? De nuevo, seguimos poniendo en riesgo, no solo a los profesionales del centro, sino también a los propios menores", consideran al respecto.

De hecho, en esta Unidad de Observación recuerdan la situación que vivió una trabajador al ser testigo de cómo un interno destrozó a puñetazos un ordenador, lo cual se podría evitar de haber sido puesto en marcha el sistema de gestión de riesgos laborales anunciado en julio por Meridianos. Pero no ha sido así, de forma que siguen sin poder usarse los botones antipánico. "¡No se puede seguir asó! ¡Basta ya de jugarnos la vida! ¡Basta ya de que se rían en nuestra cara! La salud mental no está en venta", manifiestan en el escrito.

Además, en otras unidades se mencionan el fallo en focos desde verano, lo que provoca bajar a los patios "sin apenas luz" en estas fechas y lo que facilita saltarse la normativo del centro Zambrana por parte de algún menor. Mientras que las condiciones laborales de los educares siguen sin mejorar, al no tener cuadrante de trabajo, no contar con los "demandados" equipos estables ni material de oficina, llegando a compartir un ordenador entre cuatro profesionales. Y también mencionan las situaciones de "amenazar" a educadoras tras la petición de la Junta de acompañar a los menores a cursos de formación o recursos en el exterior.

Con todo lo señalado, critican que todo ocurre con la "connivencia" de la Junta "que solo le interesa no salir en los periódicos dándole igual sus trabajadores", quienes están sujetos a un contrato de confidencialidad para no reflejar la situación del centro de menores Zambrana a los medios de comunicación. De ser así, serían sancionados.

"Seguimos viendo que este centro sigue gestionado por empresas o fundaciones que tienen un claro objetivo económico. Ven estos centros como una fuente de ingresos donde lo que menos importa son los usuarios y trabajadores que hay en él. Por todo ello, tenemos una pregunta: ¿Dónde queda la humanidad y la tan mencionada reinserción de los menores? ¿Dónde están los derechos de los trabajadores y trabajadoras del centro?", concluyen.

 

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