Antonio Largo conquista el Rectorado de la UVA con una amplia diferencia
El catedrático de Química Física consigue la victoria con el 55,29% de los votos, diez puntos más que Daniel Miguel / La participación estudiantil cae cerca de un 2% con respecto a la primera vuelta

Antonio Largo Cabrerizo tras conocer los resultados que le eligieron rector de la Universidad de Valladolid.-ICAL
Línea de meta para una frenética carrera de fondo. En apenas una centésima pendía, hasta ayer, el futuro de la Universidad de Valladolid. Durante las últimas semanas, el sprint de una segunda vuelta con mucha química transcurrió sobre el reflejo de 2014 en el que la seguridad de repetir en el cargo se enfrentó de nuevo a la esperanza de desbancar a quien en él se encontraba.
La historia se repitió, dada la complejidad de revalidar una victoria, y la novedad se alzó vencedora. La propuesta de Antonio Largo Cabrerizo consiguió calar con fuerza en la comunidad universitaria logrando un 55,29% de los votos, a pesar de la reticencia que en los primeros comicios mostraron los profesores doctores. Tras once años como catedrático de Química Física, tomó el testigo ayer de su compañero de departamento al convertirse en el nuevo dirigente de la UVA con un apoyo mayoritario en todos los colectivos –estudiantes, profesorado y personal de administración y servicios–, según los datos recogidos por las agencias.
Nada tuvieron que ver los resultados de la primera vuelta, donde la distancia entre ambos aspirantes fue mínima, con el amplio margen que ayer convirtió en rector a Largo Cabrerizo, quién será oficialmente proclamado como tal el próximo 2 de mayo. Diez puntos de diferencia avalaron su clara victoria frente a Daniel Miguel, que obtuvo un 44,71% de los sufragios.
Cuatro años tiene ahora por delante el catedrático de Química Física para lograr el objetivo principal que motivó su candidatura: rescatar a la Universidad de la situación inmovilismo y parálisis en la que, a juicio del equipo que le acompaña, se encuentra inmersa. A este reto personal que fijaron durante la campaña electoral, el nuevo rector deberá hacer frente a las grandes problemáticas que asolan la institución académica, con el acento puesto sobre el envejecimiento de su plantilla docente. Cumplir con el máximo permitido en la tasa de reposición o subsanar la precaria figura de los asociados son algunas de las urgencias dentro del profesorado. La investigación clama por una apuesta intensa que se materialice en un incremento de la dotación presupuestaria que permita potenciar este eje académico.
Tras la pérdida de unos cinco mil alumnos en los cuatro últimos años, la captación de estudiantes también se antoja prioritaria con medidas como la exigencia de una rebaja en las tasas presupuestarias o el planteamiento de un debate en torno a un calendario académico que prescindió del respaldo de los alumnos y, en muchas ocasiones, se traduce para ellos en la pérdida de convocatorias.
La oferta académica pide un empujón que fomente las titulaciones, con especial énfasis en aquellas que cuentan con menos estudiantes, y ensalce los posgrados, sin olvidarse de la importancia de las relaciones internacionales. Admite, asimismo, barajar lo oportuno de incluir como atractivo estudios semipresenciales o virtuales.
Distintos frentes abiertos que buscan dar a conocer la UVA y alejarla de las últimas posiciones en las que ahora la ubican los ranking universitarios. Un impulso fuerte que deberá llegar de la mano de la innovación y del diálogo tanto interno como externo, abrazando a los diferentes campus con los que cuenta la institución.
En cuanto a la participación de ayer, al igual que ocurrió en la primera vuelta, destaca una implicación estudiantil mínima –del 16,09%–, que se reduce un 2% con respecto a entonces y retrocede a niveles que no se recuerdan desde 2006. Un 60,42% de los profesores volvió a acudir a su cita con las urnas; mientras que el Personal de Administración y Servicios (PAS) lo hizo en un 83,95%.