Pajarillos vuelve a la calle ante la «pasividad» contra el narcotráfico
La Coordinadora revela que dio la dirección de un cabecilla en búsqueda «y no hicieron nada»

Cabecera de la manifestación de la Coordinadora contra el Narcotráfico de Pajarillos contra el repunte de la venta de droga en el barrio.-J. CASTILLO
La Coordinadora contra el Narcotráfico de Pajarilllos volvió a tomar ayer la calle para protestar contra el repunte de venta de droga en el barrio y, por extensión, contra la «nula eficacia policial» contra esta lacra, que deja secuelas de deterioro palpable en la zona, como una cantidad preocupante de menores sin escolarizar, allegados de los ‘clanes’ que reparan sus vehículos en la calle o chavales de estas familias que lanzan disparos de carabinas de balines a los transeúntes.
La Coordinadora ha dicho basta. Decidió por unanimidad celebrar una manifestación de protesta en asamblea celebrada el pasado 4 de octubre y lo ratificó la semana pasada cuando sus representantes mantuvieron una reunión «súper decepcionante» con el subdelegado del Gobierno, Luis Gómez Iglesias.
No estaba en el guión volver a las manifestaciones, al menos tan pronto, –la última fue el 4 de febrero de 2013– pero el hartazgo ha provocado que la respuesta se haya acelerado. Y no lo han querido hacer con medias tintas, ya que los responsables distribuyeron 7.000 octavillas en el barrio para secundar la manifestación. Al final, pese al frío, lograron reunir a 150 vecinos en una marcha que tendrá continuidad el próximo 13 de diciembre.
«Volvemos a la calle por una razón:no queremos que Pajarillos vuelva a convertirse en un barrio devastado por la droga como en el año 2003. Es cierto que en 2016 estamos mejor, gracias también al trabajo de la Coordinadora, pero también es verdad que se ha producido un repunte de venta de droga y de problemas de convivencia en los últimos meses y queremos que se ataje. Nos ha costado mucho conseguir una mejoría en el barrio y no queremos que vuelva a ser un erial para uso y disfrute de antisociales y delincuentes», aseguran las responsables de la Coordinadora, Aurelia Fernández y Lourdes Rodero.
Asegura Fernández que uno de los motores para volver a la protesta es la «pasividad» del subdelegado del Gobierno y de la Policía Municipal, ya que, a su juicio, parece que pasa de largo ante situaciones «muy fáciles de ver» como colchones amontonados en las aceras, vecinos que reparan sus vehículos en la calle o los disparos de perdigones a los peatones. Con todo, sus principales críticas son contra Luis Gómez Iglesias. Se reunieron con el subdelegado el pasado 25 de octubre –y una semana antes con la fiscal jefe, Esther Pérez– y el resumen es que prácticamente el subdelegado les «tomó el pelo». [La Subdelegación de Gobierno replicó ayer que hoy miércoles dará su contestación a esta acusación].
Aurelia Fernández calificó de «inaudita» la respuesta de que si veían a menores sin escolarizar, lo que tenían que hacer desde la Coordinadora era llevarlos al colegio, de forma que a la tercera vez «los padres se quedaban sin cobrar el subsidio, y problema resuelto».
«Es el colmo», replicó la presidenta de la Coordinadora. «O sea, que el trabajo que tienen que hacer la Policía o los educadores de calle, ¡nos lo endosan a nosotros!», clamó.
Pero lo que dejó estupefactos a los miembros de la Coordinadora es que, cuando facilitaron el nombre y dirección de un narco en situación de busca y captura, apenas reaccionaron. «Con Gómez Iglesias estaba un policía de Participación Ciudadana y dijo que no tenía noticia de ello. Increíble. Es el hijo de un histórico que está en prisión y ésta persona no se persona ante el juez cada 15 días como tiene obligación. Es más, tuvimos juicio contra él porque nos amenazó ya que es muy violento», concluyó.