NATURALEZA
El meandro más bello del Duero, en peligro
La Asociación Histórico-Arqueológica de Tudela vela por los yacimientos y el medio ambiente de esta zona de la provincia

‘Bocage’ Camino de los Aragoneses desde el pico de la Cuchilla.-EM
Con la llegada del otoño, el paisaje estilo bocage –compuesto de pequeñas parcelas irregulares – luce en todo su esplendor, como un tapiz de colores infinitos. El verdor de los pinos se mezcla con el tostado de los cipreses, que empiezan a mutar su color, y el rojo de los frutos del escaramujo y del espino blanco, tinta azaroso una estampa búcolica propia de la Bretaña. Pero no hace falta irse a Francia para disfrutar de la época más dorada del año. La ‘alegre lágrima del Duero’, también conocida como Tudela, nos ofrece, auqneu de manera aislada, este hermoso lienzo, regalo para la vista.
Pero este meandro del Duero no es sólo una cara bonita, pues guarece en sus entrañas siglos de historia, que se remontan hasta el Paleolítico, de lo que quedan alrededor de 20 yacimientos que incluso algunos vecinos de la localidad desconocen.
Precisamente para enaltecer tan vetusto patrimonio histórico y potenciar la belleza paisajística nace la Asociación Histórico-Arqueológica de Tudela de Duero, la primera de esta índole en la provincia de Valladolid, que vela por «conservar, estudiar y dar a conocer todo ese acervo arqueológico y reivindicar la ruralidad», señaló Alfonso Isla, profesor de historia y presidente de la asociación.
«Siempre me dijeron en la universidad que el triángulo entre Portillo, Tudela y la Parrilla era una zona históricamente relevante en la provincia de Valladolid», afirma este tudelano de pro, y no le falta razón. En Tudela de Duero hay dos villas romanas que albergan quince yacimientos, datados científicamente por la Universidad de Valladolid e inscritos en el registro arqueológico. Y aún por encima, «se estima que hay en torno a una veintena más que aún están sin contabilizar», a la espera de que la Junta los registre, sostiene este joven historiador, lo que convierte a la villa en «uno de los municipios con más yacimientos arqueológicos de Valladolid».
Doce personas integran la asociación. Todos tudelanos, la mayoría licenciados en Historia, algunos en Historia del Arte y otros simplemente curiosos, pero todos con un denominador común: explorar el origen de sus raíces. Y para ello se han marcado objetivos muy concretos.
Dentro del marco arqueológico, la prospección de la Requijada y el estudio de la muralla de la localidad, son los objetivos prioritarios. El primero consta de un yacimiento que comprende alrededor de veinte metros cuadrados que datan del periodo visigodo, época de transición de la Edad Antigua a la Edad Media. Aunque está pendiente de delimitar, ya se ha encontrado, principalmente, restos de cerámica, hazas y bordes de vasijas estampilladas.
En cuanto a la muralla, lo que se pretende es arquear el recorrido auténtico por el que trascurría. «Se conoce que existe muralla bajo la tierra, por lo que la intención es tratar de vislumbrar su envergadura original: altura, anchura y recorrido exacto», apunta Isla.
En cuanto al medio ambiente, el propósito es recuperar el típico paisaje céltico de la zona con el fulgor de antaño, ya que en la actualidad sólo prevalece en algunas franjas. Para ello, la asociación pretende repoblar el entorno con más de mil árboles autóctonos que aguanten el frío castellano y los veranos de sequías –cipreses y sobre todo pinos–. Especialmente la zona del camino de Aragón, una vía romana muy próxima a la mayor parte de yacimientos, a fin de evitar que caiga en desuso.
Se trata de un proyecto «bastante ambicioso», afirma este profesor de historia, para el que de momento cuentan con un banco de semillas, y que confían poder financiar con fondos de la Junta de Castilla y león o de la Diputación de Valladolid, que esperan que salgan a convocatoria.
En esta misma línea, la asociación trata además de «inculcar respeto por el entorno natural» y para ello consideran necesario frenar el acelerado crecimiento urbanístico. «Ese es uno de los puntos más problemáticos, por lo que vamos a proponer que ese suelo se proteja de la especulación urbanística y del crecimiento urbanístico». No solamente porque hay yacimientos arqueológico, sino también porque «es una forma de preservar la estructura original del pueblo».
Tudela se asienta ordenadamente sobre un meandro del río Duero, una tradición heredada desde la época vaccea, cuando se produjo el primer asentamiento. El pueblo fue creciendo pero siempre dentro de estos límites que marcaba el Duero, quedando la localidad rodeada casi por completo por el mismo, por lo que «desbordar los espacios naturales anexos sería una pérdida del legado histórico de Tudela», ya que es donde se encuentran la mayor parte de los yacimientos.
«De momento no hemos conseguido frenar nada» agrega Isla, «lo único que hemos logrado, con ayuda de otros organismos como Ecologistas en Acción es recurrir la construcción de Aldeamayor», la ciudad de la salud y del bienestar, próximo a Tudela. Pero no por ello la asociación va a cejar en su empeño por frenar la especulación urbanística y preservar la originalidad de este ‘oasis de Castilla’.