Diario de Valladolid
Pedro Sánchez y Óscar Puente en un mitin en Valladolid, en una imagen de archivo.

Pedro Sánchez y Óscar Puente en un mitin en Valladolid, en una imagen de archivo.EUROPA PRESS

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Después de escuchar cacofonías interesadas del centro de control ferroviario de la Pacheca hay que tener mucho arrojo para subirse a un tren a 300 por hora. Las grabaciones dejan claro que no es la desidia y la negligencia de un individuo o varios, que también, que el sistema es fallido por caótico. Una decisión de un tipo no puede acabar en funeral de estado. Si alguien en el Ministerio sospechaba que la publicación de las grabaciones incriminatorias de quien no sabe ni las instrucciones que dispensa les iba a aliviar la carga, ha descarrilado con toda la estrategia. Las conversaciones dejan meridiano que el sistema está caduco y obsoleto para digerir la densidad del tráfico que se ha impuesto a nuestra sangrienta red de alta velocidad. Fallaron dos capas de tecnología hasta desencadenar la monumental pifia inhumana. Una negligencia en cascada. Eso no hay publicación interesada de las grabaciones que lo justifique. La secuencia crucial, la que se les olvidó filtrar a los palanganeros ministeriales, es la de las conversaciones que se desencadenan tras constatar la tragedia. Y cuánto tardaron en ser conscientes de la catástrofe y su magnitud. El tren más vanguardista, tecnológico, puntero y moderno del mundo vive pendiente del hilo de voz de uno que no sabe ni a tocino si le untan. La cadena de mando tiene que ser más intensa, rigurosa, certera y garantista. Sin lugar a las dudas. Las grabaciones han puesto en jaque al modelo ferroviario en su globalidad. No es un accidente. No es una desidia. No es una negligencia. Es una catástrofe política que nos hiere y nos hunde en el llanto y la ira. Un modelo que circula disparatado e insano, entre balizas de muertos y dolor. Sin nadie que decidida que la densidad, el trasiego, los incidentes y los accidentes hace tiempo que recomendaron marcha a la vista. Luto en las vías. Hielo en el alma. Llanto en el andén. Rabia a bordo. Ultima llamada para el tren 29-N. Sánchez: estación de destino, Óscar Puente.

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