Un buen dato puntual que no puede tapar las necesidades de los juzgados
EL balance de la actividad judicial en Castilla y León durante el primer trimestre de 2026 arroja datos que, a primera vista, invitan al optimismo de la administración: una caída del 20,8% en el ingreso de nuevos asuntos y un descenso generalizado en los tiempos de espera y la congestión de los tribunales. Sin embargo, detrás de este aparente alivio estadístico se esconden desequilibrios que no pueden obviarse.
El dato más llamativo es el desplome de la litigiosidad. Castilla y León. O lo que es lo mismo, la descongestión de los juzgados no viene por el buen funcionamiento y agilidad de los. Parece claro que un menor volumen de pleitos permite respirar a unos órganos judiciales tradicionalmente saturados. De ahí que baje la tasa de congestión y que lo haga de un modo significativo. Y que, por tanto, mejores la pendencia.
Está claro que una menor litigiosidad alivia la carga de trabajo de los jueces. Pero es que el impacto no es igual en todas las jurisdicciones. El desplome viene liderado, en su mayoría por la vía civil, que registra un importante descenso en la entrada de causas. Por el contrario, la jurisdicción contencioso-administrativa, aquella que mide los pulsos entre los ciudadanos y las administraciones públicas, es la única que sube. Ahí es donde aparece un cuello de botella que debe resolverse.
Disponer de una justicia con menos papeles acumulados en las mesas es una excelente noticia para la seguridad jurídica de Castilla y León. El reto ahora es garantizar que esta tregua estadística sirva para modernizar las estructuras de forma estructural, y no sea simplemente el reflejo de una ciudadanía que, ante la barrera de la burocracia, decide resignarse en lugar de reclamar sus derechos.
Y es que estos buenos números, producto de una menor litigiosidad y que sólo se circunscriben a un trimestre, no pueden esconder la falta de jueces ante el volumen de casos que se siguen acumulando en las salas de juzgados y audiencias de la Comunidad. Y la propia presidenta del TSJCyL, Ana del Ser, le ponía números, al considerar «absolutamente imprescindible» la creación de 19 plazas judiciales en la Comunidad. La mejor demostración del déficit que viven los tribunales castellanos y leoneses y que unos buenos datos puntuales no pueden esconder el día a día de la Justicia en Castilla y León y su necesidad de más jueces.