Con Mañueco, Castilla y León imparable
Hay momentos en la vida de un pueblo en los que la Historia se detiene un instante, toma aliento y decide avanzar con paso firme hacia un horizonte más grande. Castilla y León vive uno de esos momentos. Alfonso Fernández Mañueco ha vuelto a presentarse ante las Cortes de Castilla y León con la misma entrega de siempre, con la misma pasión inquebrantable por nuestra tierra, y con algo que no se improvisa ni se compra: experiencia, seriedad y amor verdadero a esta Comunidad.
Mañueco llega a esta investidura no desde el vacío, sino desde una legislatura de logros extraordinarios que los castellanos y leoneses conocemos bien. Nuestra economía ha crecido por encima de la media nacional, con un aumento del PIB superior al 13%. Hemos alcanzado cifras históricas de empleo. Somos primeros de España en Educación y estamos entre los diez mejores del mundo según el informe PISA. Somos primeros en Servicios Sociales, segundos en Atención a la Dependencia, terceros en Sanidad. Y todo ello bajando impuestos. No es casualidad: es gestión, es rigor, es entrega.
Y ahora, con más experiencia que nunca, Mañueco nos promete seguir. Seguir bajando impuestos –porque cree, como nosotros, que una fiscalidad justa es el mejor motor de la prosperidad–, seguir protegiendo a nuestros autónomos y pequeños empresarios con un kit de medidas sin precedentes, seguir construyendo una tierra donde los jóvenes quieran quedarse, donde las familias puedan crecer, donde el medio rural no sea olvido sino oportunidad.
Porque Mañueco sabe lo que es Castilla y León. No lo ha aprendido en un despacho: lo lleva en la sangre. Sabe que esta tierra de mesetas infinitas, de ciudades monumentales, de agricultores que madrugan antes que el sol, de ganaderos que conocen cada palmo de su campo, merece un presidente que la defienda con uñas y dientes frente a un Gobierno central que ni hace ni deja hacer, que infrafinancia nuestros servicios, que improvisa en materia de inmigración y que trata a Castilla y León como territorio de segunda.
Frente a eso, Mañueco planta cara. Y lo hace desde la unidad, alcanzando un acuerdo de Legislatura que garantiza cuatro años de estabilidad –algo de lo que España entera carece hoy– con generosidad, responsabilidad y capacidad de acuerdo. Cuatro años en los que los castellanos y leoneses sabrán que su presidente trabaja para ellos, no para los titulares del día siguiente.
Tengo la convicción más profunda de que esta nueva etapa será la mejor de nuestra historia autonómica. Porque Mañueco tiene fe en los castellanos y leoneses. Sabe que aquí –en estatierra– hay talento y también tesón. Y los castellanos y leoneses le conocemos. Por eso le hemos votado. Sabemos que cuando dice que luchará por infraestructuras dignas, por financiación justa, por impuestos más bajos y por servicios públicos de excelencia, lo hará. Sin aspavientos. Sin teatro. Con hechos. Mañueco es Firmeza y Certeza!
Castilla y León imparable. Así es con Mañueco. Y –así– debería ser España.