PIEDRA DE TOQUE
Impaciencia soriana
Un respeto. Sin la pañoleta palestina –que es su atuendo de campaña electoral–, y en menos de una hora, salió el miércoles el señor Martínez Mínguez con la patrullera sanchista para derribar al gobierno de coalición PP & Vox en Castilla y León antes de estrenarse. Impaciencia soriana. Nada más lógico según la tradición morañesca que aprendí de chavea: el que es enemigo de la novia, echa pestes de la boda.
Martínez es enemigo del pacto, y del nuevo gobierno en la Meseta, por doble rasero: porque su anti peperismo es congénito. Piensa que todo lo que no sea sanchismo de la incorrupta progresión, es retrógrado, fascista, y está muy alejado de «un partido de Estado», según expresión del nuevo procurador en Cortes. Y porque eso de casarse con Vox, y además con 324 capitulaciones, es pornografía democrática, racismo en vena, y la liquidación del «Estado de Bienestar», rubricó también.
Señor Martínez –o hijo de Marte que es lo mismo y no se me ofenda–, que usted diga en papamóvil y sin rubor lo que soltó el miércoles, olvidándose de toda la porquería salvaje que nos está cayendo desde el sanchismo salvador, parece una candonga. ¿Hay algo más pornográfico que el sanchismo desde su origen palmario con un negocio florido de proxenetas? ¿Hay algo más racista y corrupto que pactar con golpistas que subvierten el Estado de Derecho, y que retozar con terroristas nacionales e internacionales cercenando libertades?
Tiene, señor Martínez, un gravísimo problema: es usted incompatible con la democracia constitucional. Ni le gusta ni acepta lo que votamos hace nada en Castilla y León. Pues ya ve, lo que se firmó y se dio por hecho el miércoles, fue lo que votamos en Castilla y León: un pacto entre PP y Vox. Respétenos al menos, y tome nota.