AL SERENO
El perro del hortelano
En menos de lo que canta un arrepentido, te la lía un testigo protegido o de lo que tarda la UCO en plantar un registro en según qué sedes, tenemos encima las fiestas de verano, la campaña de incendios, las procesiones de operación salida , las del santo a la ermita y los campamentos estivales. En Burgos no. Un conflicto por los pagos e impagos ha tumbado la organización del campamento urbano del que se hacía cargo la organización asistencial Aspanias, que trabaja en favor de personas con discapacidad intelectual, pero que no son tontos como alguien habrá creído en el consistorio burgalés. No les salían las cuentas y han recogido velas, porque ahora que han enmendado sus problemas financieros huyen de marrones de todo tipo. Como consecuencia, los chavales se quedan sin el campamento urbano municipal que se inventó hace mil años y que se va por el sumidero de la negligencia municipal. Algo raro ocurre en esa santa casa que en el mecanismo interno existe algún engranaje que no se engrasa y no suelta la pasta. No es culpa -sólo- de este equipo de gobierno, porque ya le sucedía al anterior, al precedente y al de antaño. No sueltan la mosca y tienen a las asociaciones, a los proveedores y a los deudos a la quinta pregunta, esperando que le pongan el sello a la factura y que llegue el eclipse para cobrar, porque sólo cuando la luna oculta el sol se produce el sortilegio del ingreso en cuenta de las cantidades adeudadas. No son de pagar, pero tampoco de cobrar, que a alguno con más jeta de la necesaria no le importará, pero que al resto de contribuyentes sí nos preocupa. Al parecer hay cobros que están pendientes o que se demoran por la dinámica y los ritmos internos de esa maquinaria que va a pedales. Por si fuera poco, las disputas políticas para la aprobación del presupuesto han derivado en Burgos en la misma matraca que con el Gobierno de Pedro Sánchez y la falta de cuentas públicas es ya la excusa recurrente para que lo mismo se caigan los campamentos de la programación que para haber dejado pasar un año sin poner en marcha la adjudicación de un sistema de climatización para que en el mercado provisional, que es una carpa con los tenderos dentro, la gente no se congele o no se cueza, que de los dos extremos tenemos en la ciudad del Arlanzón. Insisto en que hay que ver más allá de la gestión política, puesto que las cuatro formaciones políticas que han pasad por el gobierno municipal en las legislaturas de los últimos 25 años se han topado con trabas similares. El problema de fondo es otro y tiene muy mal arreglo porque está en la misma raíz del trámite administrativo. Alguien muy arriba tendría que lograr un cambio legal para que las administraciones locales funcionen en todo el país como deben. Pero sin unidad política el que manda es el perro del hortelano.