Diario de Valladolid

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Quién te ha visto y quién te ve. La Armada española ha sido determinante en la historia de España. Ha tenido un papel extraordinario en el campo logístico y defensivo de nuestro país. Fue el instrumento de la Corona para conseguir grandes logros tales como el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, la primera vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano o la apertura de la ruta marítima entre Asia y América por Andrés de Urdaneta. La flota española protegió los territorios y sus fronteras, especialmente durante el Imperio español desde el siglo XVI a finales del XVIII. Desde entonces, la Armada ha pasado a un segundo plano, a pesar del prestigio que siempre ha mantenido. Las bases de Rota, Ferrol, Cartagena y Las Palmas de Gran Canarias son los vestigios de lo que la Armada fue en su momento.

Desgraciadamente, hemos vuelto a tener noticias del fallecimiento de otros dos agentes de la Guardia Civil que se suman a los muertos en Barbate hace un par de años. Han sido asesinados por los narcos en las costas andaluzas. De accidente laboral nada. Ha sido un acto premeditado de los criminales que se dedican a introducir kilos y kilos de droga en España y en toda Europa. Varias son las razones que han provocado este triste suceso, pero la fundamental es que la Guardia Civil carece de medios materiales para el desarrollo habitual de su trabajo. ¿Cómo es posible que los miembros de la Guardia Civil no posean lanchas, barcos y armas adecuadas para trabajar? ¿Cómo es posible que todavía a día de hoy no se haya aprobado en las Cortes Generales la condición de un estatuto de profesión de alto riesgo para los agentes de la Guardia Civil que dan su vida por los ciudadanos españoles y extranjeros? ¿Tan difícil es consensuar que la seguridad de los que nos cuidan y protegen es el paso previo y un aspecto político de primer orden para que podamos vivir en paz y tranquilidad? Gobernar es decidir. La inversión en herramientas y vehículos marítimos debe formar parte de los presupuestos ordinarios de la Administración estatal. Lo contrario es dar la espalda a los defensores del Estado que ven como los enemigos disponen de medios superiores en las batallas navales contemporáneas. En este asunto no caben componendas ni retrasos. Es una cuestión de sentido común y de sentido de Estado.

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