Diario de Valladolid

La indecencia de un modelo de financiación que castiga a CyL

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al secretario general del PSOECyL y candidato a la Presidencia de la Junta, Carlos Martínez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al secretario general del PSOECyL y candidato a la Presidencia de la Junta, Carlos MartínezCampillo ICAL

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MIENTRAS LOS MINISTROS llevan un trimestre paseándose por Castilla y León al olor de los comicios sin nada en el zurrón para esta tierra, más allá de la retórica y su insolvente presencia, el plan de Pedro Sánchez, y por tanto el del PSOE de Carlos Martínez, para esta tierra, es un castigo con la financiación autonómica sin precedentes. El plan pactado con el ex presidiario Junqueras deja a esta tierra en la indigencia en lo que respecta a los nuevos fondos de financiación. Coloca a Castilla y León a la cola y al más absoluto abandono. Sólo hay que ver el reparto por habitante:120 euros per cápita en Castilla y León, frente a los 572 de la Cataluña de Junqueras. Incluso se puede comparar con una comunidad uniprovincial y en la que la gestión de los servicios es considerablemente menos costosa como Murcia, donde la financiación adicional por habitante alcanza los 743 euros. Es un plan indigno e indecente que castiga a Castilla y León en vísperas de unas elecciones. Un plan que sólo se justifica en las necesidades de apoyo parlamentario acuciantes que tiene Sánchez para intentar acabar, aunque sea de la forma más agónica e indecente posible, la legislatura y llegar a 2027, donde volver a jugársela a la ruleta rusa de las urnas como hizo hace dos años y medio.

En el gobierno de Sánchez hay dos ministros de Castilla y León, de Valladolid, para más señas, que se muestran muy preocupados con el devenir de esta tierra y la posibilidad de que el PP siga al timón como los últimos 39 años. Sin embargo, no han dicho ni pío del modelo de financiación que hemos conocido. No es Page el que está para poner el grito en el cielo, aunque es el único en el PSOE que lo ha puesto. Pero eso forma parte de su propia estrategia electoral para sacudirse la contaminación del Sanchismo. Castilla-La Mancha sale bastante bien parada. Castilla y León, pese a contener el 6,5% de lo que Hacienda denomina población ajustada, sólo recibe un 1,3% de ese incremento. Son los hechos, los números y los datos. Y son irrefutables. Indecente. El PSOE de aquí se ha limitado a una timorata queja por parte de su líder, Carlos Martínez, camuflado en el chiringuito orgánico del consejo de alcaldes, inventado por Tudanca para sus equilibrios territoriales y ahora resucitado por el de Soria en su orgía de ocurrencias electorales. Fíjense si será importante el órgano ese que llevaba cuatro años sin convocarse y no se acordaba de él ni el que lo presidía, el mismísimo Carlos Martínez. Si de verdad quiere que resulte creíble su proyecto para Castilla y León ahora tiene una oportunidad, la de alzar la voz. No la del silencio mientras se ponen en jaque nuestros servicios públicos para apaciguar a los de siempre.

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