Diario de Valladolid

Creado:

Actualizado:

Parece que estamos en campaña en esta Castilla y León donde nunca ocurre nada. Es lo que decía, camino del patíbulo en 1353, Alfonso Fernández Coronel –no confundir con Alfonso Fernández Mañueco–, por enfrentarse a Pedro I el Cruel –tampoco confundir con Pedro Sánchez, aunque sean tan parecidos–, y añadía lleno de resignación ante el verdugo que le cortó la cabeza y después le quemó en el mismo acto de justicia: «esta es Castilla que hace a los hombres y los gasta». Así de arriesgada era la función política en el siglo XIV.

¿Y ahora? Un cachondeo. La humanidad es un tiro troncoquifinitorio. En el patíbulo ya no se celebran ejecuciones sumarísimas para divertimento del tirano. Pero el cadalso existe. Ahora es la plataforma desde la que se divisa una rayita polvorosa con un blanco mezcla transparente Liquitex, es el faro de las flotillas papamóvil que reparte hisopazos con una escobilla de retrete cargada de CO2 con la bendición urbi et orbi y la kufiya de siempre Hamás. Ahora todo es palabrería bruñida para que el votante, y en ese mismo plinto, se ponga él solito la horca y encienda su propia pira. Economía con reembolso y palmatoria.

¿No se lo creen? Ni yo. Pero el miércoles lo vimos en directo en la presentación del candidato de Pedro Sánchez. Reitero, no confundir a Pedro I el Cruel con Pedro II el Corrupto fervoroso. No parecía un político de la cuerda, sino un mendicante, pidiendo la «oportunidad» para él y su «equipazo» como… un chute de «esperanza» frente a la «Castilla y León en blanco y negro». Así que vote con los ojos cerrados a quien sabe «escuchar y mirar a los ojos» en un trago old fashioned que te cagas. Y todo por una simple caladita que hace a los hombres y los gasta en cuanto voten.

tracking