Teira, VOX y la democracia

NADA MEJOR está que un filósofo para reinventar la democracia un par de veces al día. O en su defecto, un docente en la materia. Y en esas anda el parlamentario de VOX charro Javier Teira a la vista de que los augurios demoscópicos achican escaños como hacía el Milán de Sacchi, la máquina más perfecta que jamás ha conocido el ser humano, con los espacios en la cancha. Así nacen las democracias. Y se urden rebeliones orgánicas. Es lo que tienen las Cortes de Castilla y León, que una vez probados sus escaños y billetes, todos y todas repiten. Por eso el charro Teira tiene un eco femenino en tierras del irredento Cid y el beligerante Juan García Gallardo. Otra procuradora que se resiste a dejar el momio cuando el momio merme, Ana Rosa Hernando, que anda buscando transparencia como un zahorí lo hace con el agua en el desierto. Otra procuradora en busca de la democracia perdida en los laberintos de VOX. Democracia para decidir, para elegir y para designar. El reformismo ha llegado al mismísimo corazón de VOX. Estos quieren dejan a Bambú sin arte ni parte, y sin oficio ni beneficio. Si eligen los militantes, que a decir de las tumultuosas asambleas de Valladolid son cuatro y la del tambor, se abren las aguas del mar Rojo para cuando el próximo año convoque elecciones Mañueco. Las cuentas no salen y Teira y Hernández lo saben, aunque para ellos no es discutible el liderazgo de Gallardo, en lidia con Pollán. Esto de la democracia interna de los partidos es un sin vivir. El que más claro lo tiene es el PP, que no anda con zarandajas ni aspavientos. Miren si no a los del PSOE que vivían sin vivir en ellos por la primarias y cuando llegaban se las zamparon con un buen aliño de consenso, aquí paz, y después Tudanca al Senado. Cuando pidan gente para la lista de VOX, que Teira no extienda el brazo. A este paso le hacen un busto con hombros en la Plaza de los Bandos y un homenaje, ambos sufragados por el PP, siempre agradecido con los aliados.