Diario de Valladolid

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ES CIERTO QUE los informes y los rankings muchas veces los carga el diablo. Pero no lo es menos que están ahí para ser tenidos muy en cuenta, entre otras cuestiones porque es a través de sus parámetros y de sus clasificaciones como se identifican y califican a los mejores y la peores en cada campo y en cada materia.

Claro que tampoco todos son iguales y tienen la misma valía. El caso del ránking de universidades de Shanghai es uno de los que debe ser tenido muy en cuenta porque es el termómetro que permite evaluar la situación de los diferentes campus universitarios, ya sean públicos o privados.

Pero es que, además, en el mismo se analizan todas las materias y las áreas de investigación. Pues bien, sus datos son concluyentes en lo que a Castilla y León se refiere y vienen a determinar que aún queda mucho camino por recorrer. La Universidad de Salamanca, la primera que aparece en ese ránking, y la de Valladolid, que se mantiene y afianza después de muchos tiempo sin ser parte del mismo, ya están haciendo ese camino y, pese a todo, aún es mucho lo que tienen que avanzar. Del resto de las públicas, Burgos y León, ni están ni parece que se las espere. Y lo mismo puede decirse de los campus privados.

Pocas luces y demasiadas sombras, que vienen a indicar que es mucho el trabajo que aún debe hacerse, sobre todo en materia investigadora que tiene un enorme peso en es este informe, y donde parece más cojean las universidades de la Comunidad. Aplausos, aunque no sean aún muy sonoros, para los rectorados de Salamanca y de Valladolid y toque de atención para el resto. No es posible que a las cuatro universidades públicas de la Comunidad no les dé siquiera para aparecer entre las mil mejores del mundo. Resulta evidente que en algo se está fallando y lo que debe hacerse es corregirlo, como por ejemplo sí parece estar haciendo el nuevo equipo rectoral de la UVA, toda vez que logra escalar en ese difícil ránking. Y lo mismo puede decirse de la Usal.

Pero es necesario redoblar los esfuerzos. Y ahí la administración autonómica es una parte actora fundalmental. Las universidades son fábricas de talentos y, como tal, deben recibir mucho más apoyo institucional y financiero que les permita mejorar aún más y aparecer en los rankings.

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