Cum laude en el tartán y en valores
La Escuela de Atletismo Mayte Martínez Racing Valladolid prosigue su labor pedagógica desde el deporte con más de 150 atletas

Los componentes de la Escuela Mayte Martínez y del Racing Valladolid Atletismo posan en la tradicional foto de familia.-fotosatletismorivas
El atletismo se practica y se enseña. El rey de los deportes se convierte en la mejor asignatura cuando la Escuela Mayte Martínez se pone en marcha. El tartán es el aula donde los atletas asimilan los conceptos de un deporte que siempre intenta trasmitir valores. Los entrenadores son los profesores que anteponen la pedagogía a las medallas. El atletismo como asignatura de la vida para ser mejores personas en la vida y en la carrera.
Con estas premisas nació hace una década un equipo formado por la Escuela Mayte Martínez desde las categorías prebenjamín hasta infantil, y el Racing Valladolid Atletismo para cadete hasta promesa. Un proyecto liderado por la exatleta Mayte Martínez y Augusto San José, que quisieron también unir su pasión por el deporte y la educación. En total más de 160 alumnos desde los 6 hasta los 23 años.
Su apuesta por la enseñanza es primordial. Por eso los entrenadores del club también tienen relación con la educación. Antiguos diplomados en Educación Física y los nuevos graduados en Ciencias de la actividad física y el deporte. Por eso, cada categoría tiene su entrenador. No se mezclan. Los técnicos están especializados dependiendo de la edad. «No tiene las mismas necesidades un niño de seis años que uno 12, a cada atleta hay que ofrecerle una alternativa según su edad», apunta Mayte Martínez, que cree que esto permite trabajar de manera «específica» cada edad y cada categoría.
El club vive su mejor momento. Desde que arrancara en octubre de 2009 con poco más de 60 atletas. Ahora casi se triplica la cifra y se espera con ganas la llegada del décimo aniversario para soplar diez velas de ilusión. Además han querido expandirse y hacer llegar al atletismo hasta la provincia.
También tienen escuela en La Cistérniga, Boecillo, Santovenia y Tordesillas. La más reciente en el colegio Lourdes donde en solo unos meses ya cuenta con medio centenar. «El boca a boca es nuestra mejor herramienta», apunta la que fuera campeona de España de 800 metros.
Los atletas, dependiendo de la edad, participan en diferentes competiciones tanto al aire libre como en pista cubierta. Para los más pequeños la mejor manera de ir adquiriendo conocimientos son los Juegos Escolares de la Fundación Municipal de Deportes y de la Diputación de Valladolid. «Nos gusta correr en la provincia para que los corredores sientan la identidad de su municipio», de ahí que siempre lleven en la camiseta, además del nombre del club, el del Ayuntamiento al que representan. Los más mayores van entrando en liza en otras competiciones. Mientras que los que adquieren nivel dan el paso al Campeonato de Castilla y León y en algunos casos ya se ha metido la cabeza en los Nacionales. Mayte se convirtió en la heroína de los 800 metros. La gacela de Santovenía enamoró con sus zancadas a todo un país y a una ciudad en las citas más internacionales.
Sin embargo, desde el primer día se evitó la especialización. «Nuestra filosofía es desde el comienzo practicar una educación atlética integral. Un niño o una niña se les puede dar bien hacer cosa, pero participar en lo que quieran». Y recuerda el ejemplo de Ruth Beitia. La campeona comenzó haciendo cross pero con el paso de los años se especializó en salto de altura. «Lo fácil es ponerles a correr, lo complicado es que hagan el resto, saltar, lanzar, pasar vallas. Nosotros lo hacemos desde una manera lúdica», comenta la presidenta del club.
Los resultados van llegando «pero no nos corren prisa», insiste Martínez. Ella pretende que lleguen de manera natural, pero sin forzar a los atletas. «Quizás podríamos tener más medallas, pero jamás primaré que aparezca mi nombre con 10 medallas por hacerles entrenar disciplinas y aspectos que no van con su edad», afirma. Y es que su experiencia en este mundo le hace consciente de que «el que es bueno, llegará», e insiste en que los niños tienen que entrenar «acorde a su edad».
En estos diez años la campeona se muestra orgullosa de todo el trabajo realizado por el club y su única espinita clavada es intentar «hacer más pedagogía» con los padres. Todo ello con la intención de no tener «padres futboleros», apunta que se piensen que, en su caso, tenga un Bolt o un Hortelano en casa.
Los futuros atletas entrenan en las «magníficas instalaciones» de Río Esgueva. Es allí donde día a día van aprendiendo y trazando un futuro que se presenta muy exitoso. «Queremos sembrar pasión por el atletismo», apunta Martínez, que puesta a pedir, pide un deseo lejano pero ilusionante. «Ojalá pudiéramos ver a algunos de nuestros niños y niñas en unos Juegos o Mundiales», exclama.