Diario de Valladolid

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VIVA la hipocresía. Que los políticos practican la hipocresía era algo sabido, pero con los resultados de las elecciones andaluzas vuelve a demostrarse. Ahora resulta que estos del PP, sí los de que gobierne la lista más votada, aquellos que llevan años hablando de pactos poco o nada legítimos y criticando a todo aquel que osaba pactar para sacarsles del poder, están felices y duermen a pierna suelta porque van a poder gobernar Andalucía, pese a cosechar el peor resultado de su historia. Pero ellos, tan felices.

Poco o nada les importa que tengan que echarse a los brazos de la extrema derecha que representa VOX. Al fin y al cabo eso sí que es un pacto legítimo y no el de Óscar Puente, IU y Podemos en Valladolid, ¿verdad señores del PP? Pues sí, su pacto con VOX y Cs, lo de éstos es para hacérselo mirar, de producirse será tan legítimo como el del Ayuntamiento de Valladolid porque ambos salen de la voluntad expresada por los ciudadanos en la urnas. Este es el sistema electoral que les dieron los políticos de esa Transición que tanto ensalzan y que el paso del tiempo demuestra que dejó demasiadas lagunas.

El verdadero problema de las elecciones andaluzas es que la extrema derecha ya está aquí y parece que ha venido para quedarse. Y los principales responsables son los grandes partidos constitucionalistas, sobre todo PP y PSOE, que no han sabido dar solución al hartazgo de unos ciudadanos, que parece claro están decididos a optar por la opción más radical, la de una extrema derecha encarnada en VOX que está por ver lo que depara, ahora que resulta evidente va a tener peso en las decisiones.

Claro que los resultados de Andalucía son extrapolables a Castilla y León, que nadie se engañe. Y sino que se lo digan a Podemos. Tiene un líder sensato y preparado, aunque alguno en el PP todavía hoy tenga que buscar en la wikipedia cuál es su titulación, ya se lo digo yo, licenciado en derecho y anterior quisquero de profesión, pero de poco o nada le va a servir a Pablo Fernández. El problema de esa amalgama de siglas de coalición que pretenden montar por mandato de Madrid no son tanto las siglas, si finalmente logran reducirse a una, el problema radica en que esos de primarias abiertas o no a lo que les suena a los ciudadanos es a ver qué puesto me quedo para seguir en la poltrona. Y si Pablo Fernández no es capaz de verlo le pasará lo que a sus vecinos andaluces. Así que haría bien en aplicarse aquello de las barbas de los vecinos.

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