La automoción, como motor y pilar de la economía
LA VISITA DEL presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la factoría de Renault en Valladolid sirve para resaltar y poner en valor la importancia que tiene la industria y, más concretamente, la automoción como motor y pilar de la economía de Castilla y León.
Esa es la afirmación que más remarcan tanto Pedro Sáchez, como el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, durante sus intervenciones. Pero no sólo, porque también los sindicatos UGT y CCOO, por boca de sus máximos dirigintes nacionales y de los reprentantes del comité intercentros de la multinacional del rombo, señalan la importancia que para la economía y el empleo tiene el sector del automóvil. Y no les falta razón.
El anuncio de ampliación de la fábrica de aluminio en el Parque de Proveedores de Renault en la capital vallisoletana, que significará que se duplique la producción y el empleo actual, es la demostración más palpable de esas afirmaciones. Pero viene también a poner en valor el enorme esfuerzo llevado a cabo por todas las partes, empresa, administraciones y trabajadores, para sacar adelante los diferentes planes industriales de la compañía que permitieron rescatarla de las consecuencias de la grave crisis, de la que aún se están viviendo los últimos estertores.
Todos ellos, como bien indican el presidente Juan Vicente Herrera, supusieron un antes y un después para las fábricas de Renault en Valladolid y Palencia. Y todos demuestran cómo se pueden alcanzar acuerdos positivos y que vengan a generar riqueza, si existe voluntad y por difíciles que sean las circunstancias.
Llegados a este punto es obligado poner en valor, por encima del resto de las partes, el enorme esfuerzo realizado a lo largo de todos estos años de crisis por parte de los trabajadores de Renault en Castilla y León, quienes antepusieron el empleo a muchos de los beneficios con los que contaban y a subidas salariales en el futuro.
Por eso, ahora les toca también recibir parte de los beneficios que, resulta evidente, se están viviendo en los últimos años en el sector del automóvil.
Nadie entendería que aquellos que más tenían que perder y que más se dejaron por el camino, a causa de la crisis, se vean privados de futuros beneficios. No se está hablando de hacer grandes dispendios, ni llevar la situación al límite con negociaciones suicidas, sino que poco a poco puedan ir recuperando parte de aquello que perdieron. Y que se vaya cumpliendo el ampliar las contratación indefinida dentro de las factorías a esos 2.000 empleos que se fijan en el plan industrial, al que aún le quedan más de dos años de vigencia.
La automoción es un sector fundamental para la economía y bien hacen las administraciones en arroparlo. Eso sí, sin olvidar a los trabajadores.