Campana y se acabó
LA incontinencia verbal, el todo vale mientras se dañe al contrario, es algo que parece ser viene innato a la política y a los políticos. Claro que siempre se espera que personas sensatas, como es el caso de la ex ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, sean capaces de aplicar esa sensatez que se les presupone para darle al ‘pause’ y pararse a pensar antes de soltar lo primero que se le ocurre. Porque cuando una afirmación tiene que ser cambiada, corregida, matizada y todos los ‘adas’ que se les ocurran apenas cinco minutos después de ser dicha, sólo puede ser calificada como una ocurrencia dentro del todo vale.
Justo lo que le sucedió a Tejerina con su grandilocuente afirmación de que los niños de diez años de Andalucía saben lo mismo los de ocho aquí, de Castilla y León. Y es una ocurrencia porque no hay base científica ni de ningún otro tipo que lo justifique. Cuestión distinta es que se quieran poner sobre la mesa los enormes desequilibrios educativos que existen entre comunidades y donde, ahí sí con informes en la mano, Castilla y León demuestra su liderazgo. O que se pretenda evidenciar que los alumnos de cualquier Comunidad, incluida Andalucía, tienen una Ebau mucho más fácil que los de esta tierra. Ahí sí que tendría razones la ex ministra. Claro que también debería recordar que los universitarios castellanos y leones pagan el doble que otros muchos del resto del país por estudiar en la Universidad.
Todo eso son realidades de una Educación perversa, que permite 17 sistemas educativos, muchos de los cuales dejan bastante que desear, gestionen el futuro de los más jóvenes. A lo que por cierto han contribuido y continúan haciéndolo los diferentes gobiernos, incluidos los del Partido Popular de Tejerina.
Aunque para perverso con las cuencas, el acuerdo que acaban de firmar los sindicatos y ese Ministerio de la Transición Ecológica y que supone el campana y se acabó de la minería, del carbón y de las cuencas y sus gentes, que ven cómo las abocan a la nada porque nada es lo que se les ofrece en ese pacto, más allá de buenas y vacías palabras.
¿Dónde está ahora el PSOE? ¿Dónde están Luis Tudanca y los suyos para salir en tromba en la defensa de esas cuencas ante su Gobierno? Escondidos, esperando a que escampe. Al fin y al campo, bien mirado, ni falta que les hace porque en las cuencas mineras hace mucho que el PP y el PSOE, sus gobiernos, escribieron el campana y se acabó y la poca gente que queda les sigue votando cuando deberían haberles botado hace mucho.