Los trabajadores de Vestas piden «no rendirse»
«No rendirse». Ese es el mensaje que selanza desde los sindicatos en el cierre de Vestas. No rendirese y «no resignarse» ante el conflicto de los daneses. Y aunque reconocen que la situación es «difícil», hay que posicionar esta situación como «ejemplo» para las políticas industriales «en el centro del debate europeo». Eso sí, para que la crisis tenga solución, como bien señalan, tiene que contar con la voluntad de la compañía danesa y siempre que esta «cambie el sentido de su decisión», algo a lo que no parece estar dispuesta.
Pero eso no significa que se tengan que bajar los brazos. La clase política, toda sin excepción y sin partidismos, y los gobiernos central y autonómicos deben redoblan su presión y esfuerzos para voltear la actual situación. Ahí está, por ejemplo, el positivo resultado de la negociación que se consiguió en el caso de la factoría LM en Ponferrada, que fue «un caso similar» después de que la multinacional decidiera desmantelar la fábrica, pero se peleó y se mantuvo a 150 trabajadores, cuando ahora está en torno a los 800. «Hay que seguir peleando, es complicada la lucha, pero la solidaridad es todo un ejemplo», en especial en el campamento y con el trabajador que acaba de iniciar su recorrido en bicicleta hacia Dinamarca.
Ese es el ejemplo. El de los trabajadores acampados, que no van a abandonar su lucha y el de Andrés Turienzo, que se acaba de lanzar a la carretera con su bicicleta dispuesto a llega a Dinamarca. Flaco favor y pésimo ejemplo le daría el resto, principalmente las administraciones, si ahora decidieran rendirse.