Querido ministro:
EL modo campaña electoral ya está instalado en Castilla y León. Realmente comenzó al día siguiente de triunfar la moción de censura de Pedro Sánchez, que desalojó a Mariano Rajoy y al PP de La Moncloa. Bueno, algunos como Ciudadanos tienen el discurso aprendido, ese que pasa por estar a la derecha de la derecha para captar a ese electorado más rancio del que no hace mucho se renegaba, que a éstos nada los detiene cuando de sumar votos se trata.
Y da igual si el que habla es el desaparecido y cada vez menos deseado, Luis Fuentes, o la portavoz en Valladolid, Pilar Vicente, que no pierde la ocasión de hacer méritos hacia cotas más elevadas en la formación naranja, que a ella esto de Valladolid comienza a quedársele ya pequeño.
Quizás por eso cuando de atacar una propuesta de la izquierda se trata, como la de la laicidad aprobada en el Ayuntamiento de Valladollid –que dicho sea de paso es un brindis al son que no va a pasar de una mera votación en el Pleno– tira de demagogia para asegurar que si es eso lo que más les preocupa o dónde queda la lucha contra los desahucios. A una pregunta, otra: ¿Ese es todo su argumento, señora Vicente?Ahí se encuentra el problema de los naranja, que lo suyo es la demagogia, no los argumentos. Y para muestra el botón de los restos de Franco. Apoyaban exhumar al dictador fascista cuando sabían que con ello le restaban al PP y, ahora, tiran de demagogia para rechazarlo porque saben que de lo contrario es el PP de Pablo Casado el que se los come. Ahí radica la lucha, en saber quién está más a la derecha. Atrás quedaron los tiempos del centro moderado.
Como atrás quedaron también los tiempos de los gobiernos de Mariano Rajoy y sus ministros, al menos para el PP de Castilla y León. Tiempos en los que si las autovías del Duero o la Valladolid-León no avanzaba era por culpa del parón de los anteriores ejecutivos del PSOE; en los que si el ministro Íñigo de la Serna tumbaba los soterramientos de Valladolid o León, en el PPdecían amén; o en los que el pacto en Educación o la EBAU única se pedían con la boca pequeña para no importunar mucho al otro Íñigo, Méndez de Vigo, que para eso es diputado por Palencia.
Esos tiempos han pasado y ahora el PP se lanza en tromba a exigir por carta al Ejecutivo de Sánchez que cumpla en 100 días con todo aquello que Rajoy y sus ministros no hicieron en siete años. Los ‘populares’ están en el tiempo del ‘Querido ministro:’. Lo dicho, tiempos de campaña.