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AGOSTO rejuvenece la imagen de nuestros olvidados pueblos; sobre todo, la de esos vacíos de personas que en invierno no llegan ni a cien habitantes. Pequeñas localidades que ahora se llenan en un cruce de generaciones que agudiza el contraste. Pueblos deshabitados que se habitan de forma temporal y a tiempo parcial, y personas mayores que reciben por unos días a hijos, nietos y bisnietos.

Las 4.277 pequeñas localidades de Castilla y León con menos de cien habitantes han perdido más de 43.000 personas en lo que va de siglo. Sin embargo, los mayores de 90 años se han duplicado en este tiempo y hoy superan los 48.000. Despoblación y mayor esperanza de vida plantean interrogantes sobre cómo será en un futuro vivir a los cien años... y cómo será hacerlo en pueblos de menos de cien.

La esperanza de vida aumentó en 40 años en el siglo XX y el XXI marca la misma tendencia, lo que obliga a transformar radicalmente el concepto de vejez, como acertadamente apuntaba el pasado fin de semana Cristina Galindo en su artículo Viviremos cien años, pero ¿cómo?

Hay muchos interrogantes personales, sociológicos y políticos. Hay mayores que tienen miedo a la soledad y al empobrecimiento. La OIT advierte de que la pobreza en la llamada tercera edad está aumentando. Las recientes movilizaciones de jubilados muestran que un creciente número de mayores ya no se resigna y cuestiona el binomio ‘mayor=conservador’. Las generaciones que sobrepasan los 65 años llegan con nuevos retos y desafíos para abordar su «envejecimiento» siempre que su mente se lo permita.

Hacer lo que no pudieron hacer en su vida laboral. La clase política entrará más pronto que tarde en este debate.

Pero el futuro de esas personas mayores no será lineal. Las mujeres, con mayor esperanza de vida y creatividad, están marcando un mayor dinamismo que los hombres. El envejecimiento activo no será igual en zonas rurales que en áreas urbanas o periurbanas. La despoblación galopante del mundo rural deja pocas posibilidades de desarrollo a esta franja de población.

La esperanza media de vida, que hoy ronda los 85 años, no tardará en llegar a los noventa. Los 1.213 centenarios que hoy tiene Castilla y León se triplicarán a mitad de siglo. ¿Podrá la medicina en un futuro convertir en realidad la parábola de Saramago sobre una vejez eterna reflejada en Las intermitencias de la muerte?