Reindus para Garoña, un trabajo entre administraciones
REVIVE EL REINDUS. La nueva ministra de Industria, Reyes Maroto, confirmó ayer en Valladolid que el Ejecutivo central recupera el plan que ideó en 2009 el anterior gobierno socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero y fue excluido en 2012 del presupuesto del Ministerio de Industria por el gabinete de Mariano Rajoy. Aunque abarca otros territorios, la gran razón de ser de este plan es la reactivación de la actividad industrial en el entorno de la central nuclear de Santa María de Garoña, en el burgalés Valle de Tobalina y Miranda de Ebro.
El PSOE castellano leonés, y el burgalés por descontado, han sido los principales valedores de la idea de una planificación ministerial para favorecer la creación de un tejido económico alternativo tras el cierre de la central. Defensa que han mantenido hasta poco antes de que el PSOE accediera al Gobierno de la Nación y que ahora pretenden revivir, pese a los pírricos resultados de la anterior edición del plan Reindus en el norte de Burgos. Muchos proyectos y pocos empleos, argumentaba en su momento el Partido Popular burgalés para justificar la decisión del ministro José Manuel Soria de cancelar el Reindus.
Aunque es cierto que apenas si se crearon una veintena de empleos, también lo es que aquel plan se echó a rodar en los peores momentos de la crisis económica y aún no existía la certeza de la clausura definitiva de Garoña. Seis años después, Maroto viene a defender el interés de los castellanos y leoneses por revertir este plan para la reactivación de la economía en este enclave burgalés. Pretende convocar una Conferencia Sectorial de Industria en la que planteará la confluencia de esfuerzos entre las administraciones y confía en despertar el interés del empresariado. Estas son las dos cuestiones claves para siguiera llegar a soñar en que ese nuevo Reindus tenga algún éxito.
El objetivo de reindustrializar el entorno de Garona ha pasado casi por tantos intentos políticos como la propia clausura de la central, pero al final fue una decisión empresarial la que motivó el cierre. De la misma manera que también serán decisiones personales y particulares de los empresarios para lanzarse a invertir las que traigan el éxito al plan de reindustrialización.
Ninguna conferencia sectorial motivará a un empresario a aventurar su dinero sin la suficiente seguridad, rentabilidad y oportunidad. En segundo lugar es necesaria la colaboración entre el Ministerio de Industria y la Junta. La consejera de Economía y Hacienda confirma ya que Castilla y León «va a colaborar con una cantidad» que saldrá del impuesto que impondrá «al desmantelamiento de las centrales nucleares». Falta ver cuánto dinero pondrá Madrid. El mínimo deberían ser los 25 millones de euros que el PSOE de Castilla y León reclamaba hace justo un año en una partida específica en los presupuestos generales para el Reindus destinada al entorno de Garoña. Qué menos.