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EL GANCHO de la capitalidad gastronómica va dejando de momento un encuentro de diputaciones sobre despoblación y la semana de la trucha estirada durante todo un mes, desde san Isidro hasta santa Micaela. Por si las primeras no repueblan, como es de prever y temer, y escogen conformarse con el enjuague montorino para las pedanías, tocaría al menos rescatar de la almoneda franquista una de las joyas bibliográficas que respaldan nuestro orgullo piscatorio truchero. Y con prisa, antes de que la traduzcan a euros los herederos.

La responsabilidad primera en ese rescate corresponde a la diputación leonesa, que el 11 de julio de 1964, coincidiendo con los ceremoniales de los 25 Años de Paz, regaló al dictador el Manuscrito de Astorga, clásico de nuestro siglo de oro que ilustra sobre el arte de aderezar y adobar plumas para la pesca de la trucha. Precisamente cuando se cumplía el centenario de su benemérito poseedor, el escultor Julio del Campo (1864-1937), y aprovechando la necesidad de su heredera, de cuya biblioteca familiar lo expurgaron los jerarcas para el agasajo.

Para no traicionar el recuento de incidencias, otra vez más abrimos el año con el gran incendio forestal de la temporada. Desde luego, no lo van a impedir las ineficientes cautelas judiciales ni las inexistentes pesquisas de orden público. Pero esta sangría tampoco preocupa, porque sucede en ámbito rural, que es un espacio en despoblación y dispuesto para la combustión. Por si éramos pocos, la lió parda este miércoles de san Desiderio. Por una parte, Herrera tilda de decepcionante desde Bruselas la propuesta de financiación autonómica, construida con los retales de la mordida vasca, y por otra, esa cámara inútil e insostenible que es el Senado echa abajo una propuesta socialista contra la despoblación, porque ya Rajoy anunció un programa de fibra óptica rural para los lobos. Edelmira Barreira no remata su estrategia, después de año y medio de retraso, y la cámara donde nuestros paisanos son mayoría, echa abajo el debate de la despoblación. Eso se llama coherencia, señorías.