El carrito de los helados
«TE HAN pillao, con el carrito del helao». Tardó en darse cuenta, y en lugar de reaccionar como aconseja la murga festiva, se puso farruco y la lió. Un tipo que jamás hace declaraciones, sino que aprovecha las tribunas para sembrar pánico y balbucear amenazas, se confesó con El Mundo, reconociendo su incapacidad pedagógica para gestionar recortes y gasto. Y en ese escenario de proximidad, donde los tímidos desbarran, aseguró muy ufano que el referéndum del 1 de octubre no fundió ni un euro del presupuesto.
Frente a las pesquisas de la guardia civil, y contradiciendo a la abogacía del Estado, se mostró rotundo: «ni un euro de dinero público». Lo malo es que las pruebas documentales desmontan su afirmación. Rajoy y su partido implicaron a los jueces para bloquear el procés y ahora retiran la prueba de acusación. No ha sabido calcular Montoro que esta vez no jugaba al pito-pito-gorgorito con los nietos. «Pim-pam-pum-fuera, y en la casa de Pinocho, todos cuentan hasta ocho».
Pero el juez Llarena ni sabe ni quiere jugar en la era de la abuela. Como burgalés, estos compadreos le revientan. Así que el gesto sobrado de Montoro, como la altanería de Cifuentes al ser pillada mintiendo, tiene una deriva ya escrita, cuyo cumplimiento el impávido Rajoy demora hasta exasperar, tras una racha intermedia de bracear alabancioso. Con Llarena, Montoro lo va a tener más crudo, porque su afirmación supone una enmienda a las actuaciones judiciales, y por ahí sí que no.
Además, a Montoro le siega la hierba la falta de crédito de su gobierno, que tampoco resulta de fiar en asuntos de Cataluña. Aseguró que no iba a haber referéndum y lo hubo, poniendo de relieve en el trámite la ridiculez del CNI y sus servicios de detección, incapaces de localizar miles de urnas y el tráfico de dinero público hacia sociedades instrumentales. Del presupuesto ordinario y del asistido por el Fondo de Liquidez Autonómica. Lo que hemos sabido ahora es que Montoro tampoco se enteraba. Despejada Cifuentes, le queda aprobar el presupuesto para que Mariano lo deje caer.