Diario de Valladolid

FÚTBOL SALA

Un príncipe del balón con ‘sangre azul’

SAÚL MÉNDEZ: El jugador vallisoletano ha pasado en cuatro años de jugar en el club de su pueblo, Aldeamayor, a ser una de las piezas claves en el equipo filial del pentacampeón de Europa: el Inter Movistar

El vallisoletano SaúlMéndez, la promesa más firme del fútbol sala pucelano, realiza una serie de toques con la cabeza vestido con la camiseta delInter Movistar, club del que forma parte como integrante de su filial-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

El vallisoletano SaúlMéndez, la promesa más firme del fútbol sala pucelano, realiza una serie de toques con la cabeza vestido con la camiseta delInter Movistar, club del que forma parte como integrante de su filial-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

Publicado por
Guillermo Sanz

Creado:

Actualizado:

La distancia que separa la realidad de los sueños depende del camino andado. Al vallisoletano Saúl Méndez esa meta se sitúa a escasos diez metros, distancia que dista entre el punto del doble penalti y la línea de gol. Un puñado de pasos que le separan del mejor equipo en el universo del fútbol sala: el Inter Movistar, del que forma parte como canterano.

El camino de este joven jugador de 18 años comienza como el de todos los niños. Un barrio, un colegio o un pueblo son la casilla de salida en el mundo del deporte. En su caso fue el equipo de su pueblo, Aldeamayor de San Martín, donde destapó el tarro de las esencias Saúl Méndez: «Empecé como empieza cualquier niño de cuatro años, en el equipo de tu barrio o de tu pueblo. Yo empecé en Aldeamayor de San Martín. Tenía de referencia a mi madre, que era la que nos entrenaba», recuerda.

Poco a poco, la pasión fue cogiendo peso en unas piernas que pulían el talento con trabajo. «Hasta los 12 años para mí era un hobby con el que pasar el tiempo con mis amigos. A partir de ahí me lo tomo más en serio, cuando empiezo a recibir ofertas de los equipos de Valladolid para jugar en categorías superiores a las mías», explica. Sin embargo, asesorado por su madre, el jugador prefirió esperar su oportunidad desde el calor del hogar: «Mi madre me dijo que si me iba a otro equipo podía no tener ese papel de capitán y liderazgo que tenía aquí», analiza.

A pesar de jugar en el equipo de su pueblo, Saúl continuó firme en su idea de crecer. «Empecé a hacer una rutina más de deportista que de un niño de 12 años. Me quedaba una hora más que mis compañeros para perfeccionar la velocidad y el disparo», recuerda. En el ADN del cierre «hay más trabajo que talento».

Con paciencia y horas de sacrificio, Saúl Méndez empezó a derribar muros. Primero, la llegada la selección de Castilla y León y después su paso a la cantera del Inter Movistar. Un pase que costó dar para un niño de 15 años que sabía que sus sueños se escondían detrás de esa puerta: «Fuimos con la selección a un Campeonato de España a Ciudad Real. Era el más pequeño y fui el máximo goleador. Fue entonces cuando recibí la llamada del director deportivo del Inter, que me dice que me consideran una perla y que fuera a probar», narra. Así un niño de 15 años decide apostar todo y coger la carretera rumbo a Madrid, donde se ‘alista’ en la Academia del club madrileño: «Fue una decisión arriesgada. Dejaba atrás a mi familia y a mis amigos por una pasión, por un sueño. Fue difícil, pero empecé a sentirme más fuerte», celebra.

Como si de un cuento de hadas se tratara, Saúl pasó de «estar en un equipo humilde de pueblo al filial del mejor equipo del mundo». De eso han pasado ya cuatro años y el vallisoletano afronta su cuarta campaña enrolado en la ‘reserva’ del equipo azul, donde ha ganado galones de capitán: «He pasado de ser el novato a uno de los veteranos y segundo capitán», explica el cierre, que ahora se encarga de ayudar a aclimatarse a los nuevos jugadores que llegan con sus maletas a Alcalá de Henares con sus sueños dentro, como ya hiciera él hace no mucho.

Sobre la pista azul, Saúl crece al amparo de una leyenda del fútbol sala como es Alberto Riquer (dos veces campeón del mundo) mientras espera tener la talla para convertirse en un inquilino de pleno derecho de la primera plantilla del pentacampeón de Europa y del Mundo: «Mi objetivo es hacerlo lo mejor posible y si en el futuro me dan la oportunidad, aprovecharla». No obstante, el jugador pucelano compagina en ocasiones su día a día con el filial, que lucha por colarse en el ascenso en Segunda B, con algún entrenamiento con el primer equipo, donde recibe lecciones magistrales de maestros como Ricardinho en un aula magna como es el pabellón Jorge Garbajosa de Torrejón.

Con la carrera deportiva aún en las puertas, Saúl Méndez ya ha encontrado un lugar para establecer sus raíces futbolísticas, llegando a rechazar una importante oferta del Barcelona. Él prefirió continuar donde la pasión late con más fuerza, en Madrid, desde donde espera cumplir algún día otro de sus grandes sueños, vestir con el color rojo de la selección española.

tracking