El guante de Sarrión y las ganas de trabajar
LAS CORTES de Castilla y León, asistieron ayer a otra de esas secuencias en las que la política es un puro ejercicio de vanidad. El siempre sobreactuado procurador de IU, José Sarrión, no desaprovechó la presencia de la ministra de defensa y número dos del PP nacional, María Dolores de Cospedal, para cosechar una foto para su twitter.
Muy cortés, pero poco oportuno, se plantó delante del escaño de la ministra para entregarle unos guantes de un brigadista, de los que protestaban fuera del hemiciclo. Se quejaban por los bajos salarios y por la temporalidad, algo que desconoce Sarrión, que, como otros muchos de diversos colores y credos, sale a razón de 90.000 al año. Muy amablemente la ministra no aceptó el guante, pero Sarrión se calzó la foto que es lo único que pretendía.
Cuando certificó que la nube de cámaras había tomado planos e instantáneas suficientes, plegó guantes y se fue tan feliz a su escaño, jaleado por el siempre gesticulante Pablo Fernández, que empieza a dejar llevarse por este tipo de política del esperpento y el espectáculo. Sarrión debería ir aprendiendo que en la política se vive un tiempo de la fotos. Pero que tanta pose acaba por aburrir incluso a los más fervorosos de este modelo político, que trata de cubrir el trabajo con fotos y pretenciosas declaraciones de grandilocuencia bolchevique. No estaría de más que el propio Sarrión aceptara el guante y se pusiera a trabajar, que ya ha pasado medio mandato y muchas señorías todavía ni se han remangado para otra cosa que no sea cobrar. Tienen ganas, de trabajar, dicen. Pero se las aguantan.