Diario de Valladolid

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SÍ, está bien escrito: sueldo rural. O sea, que se cobre por ser rural. Reivindico una paga por trabajar y vivir en un pueblo. Llámenlo como se les antoje: subsidio agrario, inyección y mejora de la renta agraria, paro convencional con connotaciones de aldea… Que nadie se rasgue las vestiduras ni me menten los famosos PER. Solo expongo una vía rápida para que la despoblación se detenga y no avance la desertización. O hablamos de euros, o nada. Debemos pagar a los que se quedan o a los que decidan vivir en los entornos rurales. Y solo por estar, por guardar la casa o acompañar a los mayorines, que serán los últimos y esta vez va en serio. En diez años sentiremos el vacío y en veinte lloraremos por la última colonia que perdimos. Por eso hay que hacer que el sueldo rural entre en vigor y se prolongue, al menos, durante cinco años seguidos.

El resto está todo inventado y probado, y no acaba de solucionar en serio la despoblación. Agricultura, ganadería e industrias de transformación alimentaria funcionan y son rentables con sus circunstancias, aunque habrá que alentarlas aún más. El turismo no da para vivir. Es un sueño de verano. Solo un sueldo rural permitiría al joven guía, al promotor turístico, al hostelero o a la familia de profesionales liberales aceptar a vivir en el pueblo y mantener el padrón. Sí, lector: sueldo rural como solución a la despoblación. Imagino que, hasta este renglón, el lector estará poniendo el grito en cielo y buscándome un psiquiatra. Pues lo digo en serio y prometo que he asistido a un centenar de foros, charlas, conferencias y análisis de desarrollo sobre el asunto en cuestión. Un sueldo por mantener viva una cultura, insuflar economía al paisaje rural y sujetar la línea horizontal. Y, por supuesto, una enorme promoción que traslade el modelo de bienestar que supone vivir, crecer, trabajar y hacer guardia en los pueblos. He escuchado sesudos análisis y seguido con atención las normativas de la ordenación del territorio, que si no se remata la patata caliente nos va a quemar a todos.

Esto va deprisa. Muy deprisa. La media de edad asciende y sin relevo. La historia y el mapa están llenos de despoblados –ya lo sé–, incluso algunas pedanías deberán sucumbir también. Pero creo en las repoblaciones. La gente no se queda en el pueblo porque no haya Internet o trabajo. Las nuevas tecnologías pueden con todo. Hace unos años desconocíamos su aportación. El 30% de los trabajos se puede hacer desde el ordenador y móvil en la casa del pueblo. ¿Una quimera?, ¿Una utopía?, ¿Una barrabasada? Yo solo sé que el freno hay que pagarlo antes de que nos estrellemos.

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