Facilones
ESTO DE la política se parece, cada vez más, al juego de la oca. Primero porque los partidos, algunos más que otros eso es verdad que en esto los socialistas están a un paso del récord guinness, van de congreso en congreso y de pseudoprimarias en pseudoprimarias moviendo fichas de un lado a otro. Y, segundo, porque a alguno le ha salido la casilla de la cárcel y ha visto ya su punto y final en el nuevo reparto de sillones.
En esas están los del PP, quienes no acaban de cerrar su congreso autonómico y comienzan ya con las guerras y traciones provinciales. Y no hay más que mirar a León, donde algunos van de traición en traición.
Congreso autonómico en el que la que quedó atrapada en la casilla de la cárcel fue la tan manida unidad, de la que se les llenó la boca a todos los intervenientes, los de aquí y los de allá. Ya fuera la plana mayor de la dirección nacional de Génova, que desembarcó en pleno para despedir como se merecían los 15 años de Juan Vicente Herrera al frente del partido y dar la bienvenida a Alfonso Fernández Mañueco, también como se merecía, como nuevo presidente del PPde Castilla yLeón, o el barón más destacado de los ‘populares’ y presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. Todos resaltaron lo mucho que se querían y lo unidos que estaban. Como dice el refranero, ‘dime de lo que presumes...
Bastaba sólo con escuchar, ni siquiera entre líneas, para darse cuenta que esa llamada a la unidad venía adornada con algún que otro zasca, con alguna que otra alusión a afirmaciones anteriores, aunque fueran de días pasados.Como aquella de Fernando Martínez Maíllo cuando aseguró que el veía el partido más como una familia que como un club de amigos, lo que sonaba y mucho a respuesta aJuan Vicente Herrera cuando días atrás, al ser preguntado por su relación con el coordinador general del partido, parafraseó al socialista Alfonso Guerrra para decir que un partido político no es club de amigos. Claro que también puedo ser yo que soy un malpensado y no haya zascas, ni dobles sentido y todo sea más fácil.
Aunque si de facilidades se trata, ahí están los de Ciudadanos. Ellos sí que se las ponen más fáciles a Herrera que otros a Fernando VII. El último ejemplo han sido los presupuestos, donde les han garantizado ya su aprobación y el PP no tendrá que bajar el IRPF, ni las tasas universitarias este año. Lo dicho estos de Ciudadanos resultan un chollo para Herrera. Ni los suyos son tan facilones.