Mis doce uvas
LA IMAGEN de Aylán en la playa, el niño ahogado que despertó conciencias, y la posterior de Omran en la asediada Alepo no han logrado que la Europa rica sea un continente solidario. Este miércoles llegaban a Barajas el grupo más numeroso de refugiados, el 5% de los comprometidos, mientras la imagen de personas que huyen de la guerra crece y sigue siendo causa minoritaria en la agenda política. La asentada tradición de las doce uvas me lleva hoy a exhibir doce deseos. Que la causa de los refugiados se viva en este 2017 como una prioridad y gane peso en la conciencia de la gente y de las administraciones será el deseo que acompañe la primera uva.
La desaparición de la violencia machista, que cierra un año con más de cien mujeres asesinadas -nuestra compañera Yolanda entre ellas-, es mi apuesta en la segunda. La tercera invita a acabar de manera decidida con el paro y la precariedad laboral, causantes de tantas depresiones y angustias. Que no se hable de recuperación con 4,3 millones de parados en el país o 160.000 en Castilla y León. Cuando tome la cuarta uva intentaré pensar en quienes no llegan a final de mes porque ni sus ingresos ni sus hipotecas lo permiten, muchos de ellos con todos los miembros de la familia en paro.
La quinta será un brindis por la sanidad. Para que Herrera y el consejero Sáez sean más conscientes de las crecientes listas de espera y de los desequilibrios que mantienen. Castilla y León es tierra de mayores, de envejecimiento. El futuro para quienes lo dieron todo por nosotros no está asegurado. Hay tanto por hacer que merecen la atención al tomar la sexta uva.
La corrupción no ha atacado a esta región como a otras, pero en ocasiones se ha hecho la vista gorda o cuando se investiga lo propio hay manga ancha. Que en 2017 se gane en transparencia es el séptimo deseo.
Enfilo la octava uva con ganas de que PP, PSOE, C’s y Podemos vean en las discrepancias internas un valor y no el objeto de la represión. Que la ambición sindical se centre más, en este periodo de renovaciones, en ser ambicioso con los trabajadores y no tanto en conservar cargos es el deseo de la novena. Publicado el decreto de prórroga de los presupuestos de la Comunidad, la décima uva invita a que no haya recortes en servicios esenciales y se recupere lo perdido estos años. La penúltima aspira a seguir liderando la educación en esta región con una visión de que hay mucho por mejorar, sobre todo en lucha contra el fracaso escolar y en investigación.
Antes de que me atragante con la última uva, mi deseo es que la gente de esta tierra sonría y recupere en 2017 espacios de felicidad perdidos por esta maldita crisis.