Diario de Valladolid

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TODO Estado que se precie, y más en democracia, debe cuidar con especial diligencia de la educación, de la sanidad y de la justicia. Tres pilares tan básicos como los que sostienen y conforman –más en la teoría que en la práctica– el escenario de la separación de poderes. Tres en uno, para lubricar una convivencia social sana y estimulada.

Lo fundamental para una Justicia eficaz, correcta y ágil son unas normas que cumplan con tales exigencias. Normas completas y a la vez de sencillez oportuna. Normas bien construidas, bien proyectadas, bien pensadas… Leyes que impidan el uso abusivo y fraudulento del acceso a la Justicia, normalmente por contener un germen de desigualdad, o un exceso de garantías que desequilibran la balanza en favor del pillo y dejan a la intemperie al buen cumplidor de la norma.

Pese a los avances tecnológicos, y de la operación ‘papel cero’ (que no es tal, pero bueno…), la Justicia debe seguir impartiéndose en un espacio, en salas de vistas, pues los juicios han de ser públicos (salvo excepciones) y debe primar el principio de inmediación, la presencia de las partes procesales, de quienes debaten sus derechos e intereses.

Así, es necesario que existan edificios que alberguen la actuación de los jueces, paredes que acojan declaraciones y pruebas, juicios y sentencias. Cuando esos edificios aparecen como una unidad física se los llama Ciudad de la Justicia. Y como todas las ciudades, no pueden escapar de la contaminación.

El ejemplo de Valladolid, que es paradigma de cómo una Ciudad de la Justicia puede ser portátil o móvil, con las ruedas de las ideologías y los partidismos, pone de manifiesto hasta que punto incluso en la mera ubicación de las oficinas judiciales la política, en su sentido menos generoso e imparcial, goza mostrando su capacidad de poder, aunque sea a costa de retrasar sine die los proyectos que se deben acometer.

La Ciudad de la Justicia de Valladolid está en un callejón sin salida. Tiene delito, que hubiera dicho mi abuela Rufina, aunque, eso sí, habrá que aplicarle la atenuante de las dilaciones indebidas.

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