Parados
233.748. Esta es la cifra clave para el debate electoral del 24-M. Un giro radical en todo lo que rodea este dato resulta imprescindible para empezar a hablar de recuperación. Es el número de parados de Castilla y León, según la Encuesta de Población Activa del primer trimestre. Es el número oficial de personas a las que, al menos hoy, Día de los Trabajadores, se les niega el «deber de trabajar y el derecho al trabajo», como dice el artículo 35 de la Constitución.
Castilla y León tiene por su Estatuto de Autonomía la «competencia exclusiva» para planificar la actividad económica y fomentar su desarrollo. En 2001, el Gobierno regional del PP asumió la capacidad de ejecución de todas las políticas activas de empleo. En 2003 pactó con los sindicatos la creación del Servicio Público de Empleo de Castilla y León, el Ecyl.
Han pasado doce años y el Ecyl sólo es capaz de encontrar trabajo al 1,68% de los que lo demandan. El PP ya era consciente de este desolador fracaso en mayo de 2011 e incluyó su reforma en la medida número 194 del programa autonómico, «primando la atención personalizada y la intermediación». ¿Cuántas veces y en cuántas comparecencias el consejero responsable de este fiasco ha prometido un «trato a la carta» a los parados? En febrero de 2014 pactó con sindicatos y patronal la reforma. Catorce meses después casi todo está parado y la mayoría de las medidas y plazos, incumplidos. Ni ha aprobado el nuevo reglamento previsto por escrito para agosto de 2014, que daría soporte legal a la reforma ni ha marcado la previsión de aumento de oficinas ni los municipios con centros de atención personalizada prometidos -hay sobrecargas en unas oficinas y casi inactividad en otras-; falta el catálogo de prestación de servicios en coordinación con la ADE rural y la Agencia, y quedan muchas ayudas y subvenciones por convocar… El Ecyl también está en paro y no precisamente por sus empleados.
Cabe preguntarse por las razones de este bloqueo cuando hay casi 26.000 parados más en cuatro años, 65.000 empleos destruidos y un diferencial de tasa de paro con la media española que llegó a superar el 5% y se ha reducido en un 40%. ¿O es que otras tramas de la consejería desvían recursos y energías al problema fundamental de los castellanos y leoneses? ¿O se debe a las conocidas desavenencias entre el director de trabajo y el gerente del Ecyl que nadie frena? ¿ O se preparan las condiciones para ceder (parte de) la gestión, a no se sabe quién, de este servicio público?
Sea cuál sea el motivo le será difícil a Juan Vicente Herrera volver a prometer el lunes, cuando presente el programa electoral, otra reforma creíble del Ecyl.