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El Colegio de Economistas reta a Castilla y León a abrir la exportación a nuevos mercados ante el "cambio de era"

El director de EcovaEstudios: "El reto no es sobrevivir a la crisis sino salir más fuerte, más competitivo y mejor preparado”

Juan Carlos de Margarida, presidente del Ecova.

Juan Carlos de Margarida, presidente del Ecova.E.M.

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El Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora (Ecova) advirtió este miércoles que el comercio exterior regional se enfrenta a un "cambio de era", por lo que apostó por que Castilla y León "reinvente" su economía con la búsqueda de nuevos destinos para sus exportaciones a países de Asia, América Latina y mercados emergentes para asegurar el crecimiento. 

Además, el deterioro del entorno internacional -políticas arancelarias de la administración Trump, la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz- acelera la necesidad de un modelo más innovador y con mayor valor añadido, consideró. 

"La evolución del conflicto geopolítico y las decisiones de los bancos centrales marcarán el ritmo económico durante 2026 y 2027. La Comunidad debe apostar por la estabilidad, la anticipación y una mayor diversificación exterior", subrayó el director de EcovaEstudios, Juan Carlos de Margarida.

Con motivo de la presentación del Observatorio de Comercio Exterior 2025, aseguró que el mayor riesgo que tiene Castilla y León en la actualidad no es la guerra ni la inflación, si no su incapacidad para adaptarse a lo que ocurre. "El reto no es sobrevivir a la crisis sino salir mucho más fuerte, mucho más competitivo y mucho mejor preparado", sentenció. 

Y es que precisó que el comercio internacional ha dejado de ser un entorno estable para convertirse en un espacio marcado por la volatilidad, el proteccionismo y la incertidumbre, que "detienen" la economía, informa Ical. 

Hasta el punto que De Margarida alertó que el sector exterior autonómico se enfrenta a uno de los momentos "más complejos" de las últimas décadas, porque más de mil millones de euros están, directamente, "expuestos" a la inestabilidad internacional, ya sea por la guerra de Irán y la tensión con Estados Unidos.

Ante la actual realidad, el Ecova demandó que Castilla y León tiene que responder con una estrategia de resistencia y reposicionamiento competitivo, que pasa por diversificar los mercados que no es recomendable depender "en exceso" de destinos vulnerables a sanciones, represalias comerciales o disrupciones logísticas. 

"Hay que mantener los mercados con los Estados Unidos pero el crecimiento nuevo debería buscarse, sobre todo, en Europa, Asia y América Latina y proteger el tejido empresarial exportador del impacto de costes energéticos y de transporte, que encarecen las fabricaciones de sectores determinantes para la región como la automoción, la agroalimentación, la química, la maquinaria y la logística", aseveró el director del Colegio de Economistas.

Consciente de la situación, Juan Carlos de Margarida aseguró que Castilla y León se encuentra en "alerta máxima" debido a que la guerra y la inflación tensionan su economía. 

En este sentido, apuntó que el nuevo escenario internacional eleva los riesgos sobre el crecimiento, el empleo y la competitividad regional. "No estamos ante una crisis puntual sino ante un cambio de ciclo", reiteró.

El informe recogió que Castilla y León, y el conjunto de España, vienen de un 2025 con una disminución de las exportaciones derivada de la situación geopolítica y la reducción de la competitividad empresarial por el aumento de precios, principalmente derivados de la falta de autonomía energética por parte del país. 

Todo ello arroja una situación inestable, donde los sectores de la agricultura, el transporte o la industria agroalimentaria, principales nichos exportadores, ven minorados sus márgenes haciendo peligrar su continuidad. Por todo ello, la estrategia de comercio exterior de Castilla y León pasa por responder con un protocolo de resistencia y reposicionamiento competitivo.

Las variables analizadas por EcovaEstudios concluyen que cuanto más se prolongue la guerra, más devastador será su impacto en el suministro energético internacional, la inflación y la estabilidad económica. Además de las consecuencias directas en la pérdida de poder adquisitivos de los hogares, están las amenazas del aumento de los costes de transporte y la fragmentación de las cadenas de suministro. "La inestabilidad económica puede llevar a un peligro inminente, traducido en un escenario de estanflación, caracterizado por precios altos, aumento del desempleo y un crecimiento económico débil con una solución lenta y compleja", añadió su director.

Riesgo de recesión

De Margarida declaró que también hay una gran incertidumbre financiera debido a que la inestabilidad reduce la inversión empresarial y presiona a los bancos centrales a mantener tasas de interés elevadas para combatir la inflación

Además, existe un riesgo de recesión, con la disminución de la actividad económica con caída del PIB en dos trimestres consecutivos. Y ello traería consigo un aumento del desempleo, un menor consumo, una reducción de la inversión y una baja producción de bienes y servicios. "Cuanto más se prolongue la guerra, más devastador será su impacto en el suministro energético mundial, la inflación y la estabilidad económica", aseveró.

No en vano, apuntó que cuando el estrecho de Ormuz vuelva a abrirse, la rapidez con la que se reabra la producción del petróleo y del gas, además del tráfico de petroleros, determinará la velocidad a la que la economía mundial puede recuperarse. "Las consecuencias económicas a nivel mundial tardarán en desaparecer y provocarán una inestabilidad económica y social con consecuencias impredecibles e imprevisibles en estos momentos", concluyó.

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